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Ignacio García May
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Sofía Basalo – laRepúblicaCultural.es
Para Ignacio García May no es difícil cumplir sueños
en el teatro, aunque haya tenido que esperar 25 años para llevar a cabo
la puesta en escena y la versión de un cuento que leyó en su
adolescencia. Se trata de “El hombre que quiso ser rey” de Rudyard
Kipling. Un texto en el que dos hombres emprenden la aventura de su propia
vida. García May nos invita de este modo a descubrir nuestra aventura
vital reivindicando un género con poca fortuna en el teatro:
La puesta en escena de “El hombre que quería ser rey” es
la realización de un sueño que llevabas acariciando más
de dos décadas…
Sí… aproximadamente 25 años, sí… porque era un cuento
que leí en la adolescencia. Siempre me había fascinado y me parecía
que aunque pueda parecer mentira, era un material desde el punto de vista teatral
muy atractivo.
¿Por qué aunque parezca mentira?
Se supone que es una historia épica donde hay un viaje, hay batallas,
la conquista de un reino… que son el tipo de cosas que, normalmente, asociamos
con el cine, con la propia literatura pero no con el teatro…
No lo asociamos y quizá en el teatro no se valoran…
Sí, hubo una época en donde se hacían esas cosas en el
teatro, pero luego, lógicamente ese tipo de puesta en escena ilusionista
ha ido desapareciendo del teatro, eso también es lógico… pero
quizá lo que quiero decir se centra en la idea de un teatro de aventura
que yo creo que es lo que está infravalorado y que tiene su espacio…
la idea de que tú puedes ir al teatro a entretenerte y pasarlo bien,
de la misma manera que cuando vas a ver una película de aventuras.
¿Cómo ha transcurrido el proceso de esta aventura teatral?
Fíjate, después de 25 años ha sido una cosa muy fácil
y agradable. Digo fácil, en el sentido de que de pronto me he rodeado
de un equipo donde todos éramos amigos desde hace bastante tiempo y
habíamos colaborado mucho; por ejemplo, los dos actores son compañeros
entre sí, ellos son amigos desde el colegio y yo los conozco a los dos
desde que estudiábamos en la escuela de Arte Dramático hace un
montón de años… los dos músicos, con uno de ellos he
trabajado muchas veces en la Compañía Nacional de Teatro Clásico…
con lo que de pronto se ha creado un ambiente muy agradable que nos ha permitido
trabajar con mucha tranquilidad y eso, en el teatro, siempre es una alegría.
Y más aún cuando estás realizando algo que no
siempre es posible…
Para mí, pues el sueño era mío, ha sido más fácil
que para lo protagonistas de la historia. Su sueño era mucho más
complicado al fin y al cabo que era convertirse en emperadores de un lugar
recóndito del mundo y su viaje es difícil y el precio que llegan
a pagar al final es muy alto… en mi caso, yo, puedo decir que estoy muy contento
porque realmente lo he cumplido.
¿En el teatro es difícil cumplir sueños?
El teatro lo que tiene precisamente es que es un lugar donde cabe todo, entonces,
en el teatro realmente no hace falta ni mucho dinero ni mucho de casi nada…
sino un poquito de ilusión y de ganas de hacer las cosas y al final
se consiguen.. yo creo que estamos viviendo una época portentosa del
teatro, porque lo cierto es que en Madrid o en Barcelona, si quieres ir al
teatro, hoy en día tienes que coger las entradas con mucha antelación,
eso es algo que hacía décadas que no se veía… teatros
llenos… y con la gente comprando las entradas con semanas de antelación…
la verdad es que está muy bien…
Comenta que en el teatro no hace falta mucho dinero… para hacer
lo que uno quiere hacer… Usted ha comentado alguna que en el teatro hay
mucho llorón suelto…
Ésa ha sido una tradición teatral pero no de décadas,
sino de siglos… si uno lee la historia del teatro, encontramos quejas similares
en las épocas más diversas… en el siglo XVII se quejaban y
en el XVIII y en el XIX… bueno, parece como que forma parte de la condición
de los profesionales del teatro… esa insatisfacción permanente…
Y aún así reclaman el apoyo, la ayuda de las distintas
administraciones…
Sí, ése es un problema distinto en tanto que lógicamente
cualquier industria o profesión busca apoyo de las administraciones
que para eso están y no para otra cosa. Lo que hay que diferenciar entre
la queja injustificada, es decir, el que tiene y se queja, el que cree que
el trabajo de la administración no es suficiente y en ese sentido, yo
sí, creo que el trabajo que están haciendo las administraciones
públicas hoy en día, no es particularmente brillante…
Sobre todo las de Madrid…
Te refieres al tema de la plataforma… me parece evidente que la consejería
de cultura de la Comunidad y del ayuntamiento están haciendo un trabajo
absolutamente discutible, ésta es la razón por la cual yo me
he sumado a esa plataforma. Sobretodo, lo que creo es que lo que ellos creen
que el teatro de Madrid no tiene altura suficiente o algo… pero es que lo
han dicho ellos… no es que lo diga yo. Ellos lo van diciendo por ahí…
que tenemos que aprender de cualquiera del mundo… menos de nosotros mismos…
a mí eso me parece ofensivo francamente, porque creo que en Madrid se
está haciendo en este momento un teatro extraordinario… hay directores,
hay actores, hay dramaturgos… y esta gente, estos políticos en lugar
de darse tantos viajes por el mundo, lo que podrían hacer es darse unos
viajecitos por los teatros de Madrid y aprender un poco…
Quizá lo que puede ocurrir es que en muchas ocasiones los dramaturgos,
los directores o los actores que se han visto son siempre los mismos; los
mismos nombres en diferentes propuestas teatrales…
Ése ha sido un atasco que precisamente hemos vivido en años
anteriores, ha habido un atasco muy fuerte en ese sentido… una serie de nombres
repetidos en todas partes, precisamente lo que sucede ahora en Madrid es que
se está moviendo… y eso es lo bueno, y digo que se está moviendo
a pesar de la nefasta política, se está moviendo, precisamente
porque hay un hervidero de profesionales jóvenes y no me refiero a mí,
que ya no soy de los jóvenes, me refiero a los que vienen detrás
y que vienen empujando con muchas ganas, con mucha fuerza y está muy
bien… y a los que estamos delante, no nos queda más remedio que seguir
moviéndonos para hacer sitio… o sea que desde el punto de vista de
lo que es la cantera profesional, creo que eso es lo brillante que tenemos
en Madrid.
Sí, porque alguna se ha dicho que hay mucha cantera pero poca
calidad…
Sí, pero yo creo que en este momento, no sólo en el teatro sino
en todas las profesiones, hay un montón de todo… quiero decir, hoy
en día todo el mundo sabe absolutamente de todo… pero no en el teatro,
en todo… también se supone que todo el mundo es periodista, todo el
mundo es artista, todo el mundo es… es decir, pasa en todas partes… no
es algo intrínseco al teatro… hay un cierto absurdo social que vivimos
hoy, pero si uno aparta a los verdaderos profesionales de los que no lo son,
se encuentra con que entre los que verdaderamente son profesionales ese nivel
de calidad es muy muy alto.
Tal vez eso se deba a que el nivel cultural que respiramos no es muy
alto…
Sí, pero los primeros que deberían dar ejemplo son los políticos,
quiero decir que los políticos están dictándonos todo
el día qué es lo que está bien, qué es lo que está mal…
quiénes somos los buenos y quiénes somos los malos… y lo que
tenemos como clase política en este momento en España creo que
es absolutamente bochornosa… tenemos políticos de todo a cien, en
todos los partidos y en todos los niveles y esa gente es la que nos dice a
los demás si somos buenos o si somos malos… entonces, francamente
a mí me da la risa… claro…
¿Es complicado encontrar una solución posible a esto?
No lo sé, creo que lo único que puede hacer uno es hacer bien
su propio trabajo. Yo no me puedo considerar responsable de lo que hacen los
demás, lógicamente en ningún ámbito pero sí que
debo ser responsable de lo que yo hago… entonces, lo que intento es que cuando
hago mi trabajo lo hago lo mejor posible y con el máximo esfuerzo posible,
por lo menos para no avergonzarme de él y por lo menos para si alguna
vez se tiene que juzgar, que se juzgue desde el esfuerzo y no desde la dejadez,
así que yo creo que eso es lo que podemos hacer todos.
¿No cree que hoy en día ese trabajo bien hecho no se
valora lo suficiente y que en cierto modo puede uno preguntarse “De
qué sirve todo esto”?
Mira, hay una frase en el budismo que dice “se ha hecho lo que había
que hacer”. A mí me parece una frase estupenda. Las cosas se hacen
porque hay que hacerlas, no porque luego vayas a salir en una enciclopedia
o vayas a ser más rico, más pobre o más famoso… haces
lo que haces porque tienes que hacerlo, con independencia de los resultados…
y para mí eso es una norma de vida… cuando las cosas se terminan,
a mí me da un poco igual si son un éxito o no… yo he puesto
todo lo que he podido, lo he hecho con todo el esfuerzo y con todo el cariño
y de ahí en adelante ya no puedes controlar nada…
Sí. Volviendo a la puesta en escena de “El hombre que
quiso ser rey” tal vez con ésta, nos quiere decir, en cierto
modo, que tenemos que pararnos, que tenemos que cambiar de forma de vida,
de concepción de vida, que tenemos que preguntarnos o descubrir quiénes
somos verdaderamente…
Sí, el término “Theatrón” griego lo que
significa es el lugar desde el cual se mira… creo que esto estaba implícito
cuando lo inventaron los griegos hace 25 siglos, es decir, el teatro es un
sitio donde tú de pronto te paras, te sientas y miras aquellas cosas
que en la vida real pasan al tiempo y al ritmo de la vida, pasan tan de prisa
que las estás viviendo y ni te paras a reflexionar sobre ellas… entonces
en el teatro, en general, lo que haces es eso, sentarte durante un ratito…
y mirar… y eso es lo que hemos hecho, sentar al público durante un
rato y decirles “esperad un momento que os vamos a contar una historia”…
y les contamos una historia…
¿Es fácil que el público escuche una historia
e imagine aventuras y peripecias como las que viven los dos protagonistas?
Lo que sucede es que estamos todos intoxicados por una avalancha de imágenes,
aunque no de imágenes porque las imágenes no son malas, sino
de malas imágenes que es otra cuestión… de imagen barata, de
imagen vacía… a las que nos hemos acostumbrado… entonces, yo creo
precisamente que lo que está sucediendo y lo que hace que la gente vuelva
al teatro y esté llenando los teatros hoy en día es que hay una
saturación de esto… hemos llegado a tal punto que la mayoría
de la gente ha dicho “se acabó, ya no quiero más televisión
ni más nada… me voy a algún sitio donde me puedan contar algo
más inteligente para la cabeza”… y eso es lo que está pasando,
por eso se está volviendo a los teatros…
¿Estamos despertando entonces?
Tal vez sí… yo me niego a ser pesimista, vivimos en un mundo donde
parece que todo ha muerto ya… ha muerto la ideología, ha muerto la
historia, han muerto todas las posibilidades de salir adelante y a mí eso
me parece fatal, creo que mientras un solo ser humano está vivo puede
arrastrar a los demás hacia esa misma vida, y yo creo que tal vez es
que estemos hartos de tanta tontería y la gente esté espabilando…
cosa que estaría muy muy bien…
Comenta que se dice que hoy en día “ha muerto la ideología” entre
otras cosas… Aunque usted no está de acuerdo…
No… la ideología que sigue viva es aquella que consiste en defender
cosas como las que defienden los personajes de esta obra… estos son dos tipos
a los que desde el principio les está negado todo y a los que les han
dicho que lo que van a hacer es imposible y además no tienen ni la más
remota posibilidad de conseguir nada parecido a lo que pretenden y sin embargo
lo consiguen… para mí ésa es la ideología… no está en
un partido ni en otro partido… está en que realmente emprendes una
aventura, aquélla que consideras que es la aventura de tu propia vida
y te lanzas a por ella…
¿Cómo descubrimos cuál es la aventura de nuestra
vida?
(risas) Eso ya no lo sé… me imagino que eso es de cada uno ¿no?
porque claro la aventura mía, la tuya, la del que pasa por la calle…
son diferentes, ése es el primer punto, descubrir cuál es…
pero no estoy muy seguro de que nadie nos pueda decir desde fuera cuál
es… imagino que ésa es una cosa interior…
Seguramente puede haber más de una aventura…
Sí… o seguramente lo que son es diferentes aspectos de la misma aventura
que aparecen… igual que las obras de teatro, dicen que los artistas importantes
pintan siempre el mismo cuadro, siempre la misma película, escriben
el mismo libro… y algo de eso hay… están como buscando por diferentes
caminos el mismo tipo de cosas pero a eso esencial que buscan, es a lo que
finalmente se llama estilo… por lo menos en el campo del arte… entonces,
no sé si son diferentes aventuras o son las diferentes etapas de la
misma aventura… o las diferentes maneras de ver la misma aventura según
en el momento en el que te encuentras de edad, experiencia…
Lo que sin duda estos personajes muestran a la hora de iniciar su
particular aventura es valentía y arrojo… algo que quizá hoy
nos falte…
Ésa es una de las cosas que importa recuperar… has visto que cuando
me hablan de políticos me enciendo… son mi bestia negra… pero es
que yo creo que el tipo de político que tenemos hoy en día a
lo que se dedica es a ningunear al ciudadano, a utilizarlo cuando le conviene,
es decir cada cuatro años, o cuando le hace falta y al resto del año
a ningunearlo y a recordarle que ellos son los que mandan y que tú estás
ahí como figurante en la gran película de sus vidas… y a lo
que se dedican es a acobardar a la gente… todo el tiempo nos están
mandando mensajes para acobardarnos… la crisis por aquí, el miedo
por allá, el terrorismo por el otro lado… y dices bueno, ya está bien,
déjenos en paz… porque aparte de eso, que obviamente existe, también
existen otras muchas cosas que ustedes no nos recuerdan nunca y que son fundamentales
para que en lugar de tener tanto miedo tengamos otro tipo de espíritu…
Pero quizá somos mucho más útiles vestidos de
miedo…
Hombre por supuesto que sí, naturalmente que sí… una persona
metida en su casa y muerta de miedo no va a cuestionar nunca los mecanismos
repugnantes en los que estamos viviendo…
Alguien podría decirle que está generalizando y que
no toda la clase política es así…
Seguramente sí… seguramente en las bases habrá mucha gente
que entienda la política como servicio pero la idea de desear poder
en sí misma a mí me parece sospechosa… quiero decir, yo no
quiero tener ningún poder sobre ti ni sobre nadie… y por tanto no
quiero que lo tenga nadie sobre mí… entonces, sin ninguna duda, en
las bases de los partidos, habrá mucha gente con muy buena voluntad
que dice “a ver qué puedo hacer por mis vecinos, mis amigos o
la ciudadanía en general”… pero desde el momento en el que uno
empieza a buscar lugares de poder, resulta que ése se convierte en el
objetivo, en su aventura y ésa es una aventura que a mí no me
interesa nada…
¿El ser humano es débil y es fácil tentarlo con
el poder, por ejemplo?
Sí, ésa es una de las tentaciones más terribles… porque
cuando te ponen por delante un puesto y dinero y esas cosas… a ver quién
es el guapo que no cae… así que, en fin, también entiendo la
facilidad de caer en semejante trampa, porque es una trampa muy apetitosa a
primera vista… pero bueno, si lo localizas como trampa, creo que es más
fácil luchar contra ella…
Es más fácil luchar contra ella…
Sí,. Porque si tú sabes dónde está el enemigo,
sabes contra quién combates… creo que cuando hay una dictadura, por
ejemplo, todo el mundo sabe quién es el malo, es el dictador… el enemigo
está ahí; pero en las democracias lo difícil es localizar
al enemigo porque se supone que no hay enemigo, se supone que el que está ahí lo
has puesto tú, se supone que ése está trabajando para
ti, y cuando empieza a no trabajar para ti, y empieza a trabajar para sí mismo…
cuesta creerlo, no puedes creer que ése es el enemigo…
Siguiendo con el título de esta puesta en escena “El
hombre que quiso ser rey” ¿Cómo sería su reino,
cuál sería su reino…. su sueño quizá?
… Yo lo que quiero hacer es vida de jubilado… en serio, a mí me
gusta dar paseos y… el campo… y en fin, me gusta hacer teatro pero con
mucha tranquilidad… yo hago un espectáculo cada cuatro o cinco años,
normalmente, porque no tengo mucha prisa por hacer las cosas…
No tiene mucha prisa por hacer las cosas… casi camina contracorriente…
Bueno, no sé… no todo el mundo va con prisas… cada vez hay más
gente que también está dejando Madrid para ir a vivir al campo…
pasa largas temporadas en sitios más agradables… ésa también
es una de las cosas que están volviendo, la necesidad de parar un poquito,
de relajarse… hay un montón de gente hoy en día que se muere
de infartos con cuarenta años… eso es una cosa brutal… yo tengo
compañeros, incluso más jóvenes que yo que han tenido
infartos… y se han salvado porque con la medicina de hoy y con cuarenta años,
relativamente, eres joven, pero a mí eso me parece brutal… yo, la
verdad, es que no tengo ningún interés en tener un infarto ni
nada que se le parezca, vamos…
Bien, pues dentro de cuatro años más o menos, cuál
será su próximo proyecto…
Estoy trabajando en una cosa ahora, pero prefiero no decir nada porque soy
un poco supersticioso para estas cosas… y cuando cuentas las cosas, al final
no salen… pero estoy ahí dándole vueltas a una idea.
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