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Dulce jueves, de John Steinbeck - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Entre la colección de novelas que me hice de la editorial NAVONA, en un cómodo formato de bolsillo que forma la colección Reencuentros, he devorado con auténtica glotonería un clásico del siglo XX, nada menos que John Steinbeck, escritor norteamericano infundado en paisajes californianos. Muchos de ustedes le conectaran con el cine, gracias a que algunas de sus famosas obras son parte de la historia del Séptimo Arte, como “De ratones y hombre”, “Al este del Edén”, o “Las uvas de la ira”, entre otras. Los años treinta fueron fulgurantes y de máximo esplendor para la carrera de este autor. Todo comenzó, casi, con "Tortilla Flat", una serie de relatos de corte humorístico, y empezaron a lloverle premios. Entre los más destacados el Pulitzer y el Nobel concedido en 1962. Pero lo que caracteriza su larga bibliografía es la variedad, como si tuviera varias personalidades distintas. Para nuestra curiosidad hispánica, y referente a su vida personal, llamó Rocinante a un camión con el que solía viajar a lo largo de su país.

Dulce jueves, de John Steinbeck

Aquella América

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Dulce jueves
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Dulce jueves

Portada del libro de John Steinbeck, "Dulce jueves"

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Portada del libro de John Steinbeck, "Dulce jueves"

DATOS RELACIONADOS

Título original: Sweet Thursday
Traducción: José Luis Piquero
Editorial: NAVONA, colección Reencuentros
Páginas: 301
ISBN: 978-84-96707-87-0
Año: 1954

Aquella América

Blanca Vázquez - La República Cultural

Entre la colección de novelas que me hice de la editorial NAVONA, en un cómodo formato de bolsillo que forma la colección Reencuentros, he devorado con auténtica glotonería un clásico del siglo XX, nada menos que John Steinbeck, escritor norteamericano infundado en paisajes californianos. Muchos de ustedes le conectaran con el cine, gracias a que algunas de sus famosas obras son parte de la historia del Séptimo Arte, como De ratones y hombre, Al este del Edén, o Las uvas de la ira, entre otras. Los años treinta fueron fulgurantes y de máximo esplendor para la carrera de este autor. Todo comenzó, casi, con Tortilla Flat, una serie de relatos de corte humorístico, y empezaron a lloverle premios. Entre los más destacados el Pulitzer y el Nobel concedido en 1962. Pero lo que caracteriza su larga bibliografía es la variedad, como si tuviera varias personalidades distintas. Para nuestra curiosidad hispánica, y referente a su vida personal, llamó Rocinante a un camión con el que solía viajar a lo largo de su país.

Cannery Row fue una de sus novelas más costumbristas que data de 1945, donde describe la vida cotidiana y exhibe perfiles muy curiosos de los parroquianos de la ciudad de Monterrey. Tan bien se lo debió de pasar Steinbeck creando tales historias y tales caracteres que volvió al mismo lugar diez años después con Dulce jueves, un delicioso recorrido por las mismas calles y los mismos personajes, salvo algunos que han muerto en la guerra o simplemente se han ido. El autor decide sustituir a los personajes desaparecidos por otros nuevos que airean su vida por los mismos escenarios. Esto hace posible que se pueda leer esta segunda parte como relato independiente, sin el imperativo de haber leído la anterior.

Decía que algunos vecinos son nuevos, por ejemplo la tienda de comestibles la regenta ahora José y María Rivas, un delincuente vocacional que trafica con inmigrantes. Si antes la madame del burdel de la ciudad, el Bandera del Oso, se llamaba Flora, ahora lo lleva Fauna, su hermana, más preocupada de enseñar a las pupilas del burdel a cazar maridos, que del negocio. Doc, el protagonista de la novela, un científico un tanto ensimismado en sus experimentos y demasiado bondadoso con todos, le toca, esta vez, enamorarse y lo hará casi sin darse cuenta y, por así decirlo, a regañadientes. Mack y su pandilla (a cada cual más estrafalario) se empeñan en que Doc no decaiga en ánimos, tanto en lo referente a sus estudios científicos como en su vida sentimental. A propósito de ésta, será Hazel, un buen chico (semiautista) de la cuadrilla, quien moverá ficha. En medio de todos aparecerá Suzy, una trabajadora del burdel, con alguna que otra mala pulga y muchas ganas de aprender…a cazar novio: Y ahí va un pañuelo. No quiero marcas de pintalabios en él. Ahora escúchame, Suzy, nena, cuida tus zapatos, lleva guantes limpios, lleva un pañuelo blanco y mantén rectas las costuras de tus medias. Si haces eso, puedes salir airosa hasta de un crimen…

Con ciertas ganas de reírse de sí mismo, de su entorno y con sus personajes, John Steinbeck escribe de realidades y cotidianidades con un humor amable y costumbrista, que sin embargo a este lado del Atlántico nos resulta tremendamente pedagógico en cuanto su costumbrismo cultural es muy diferente del nuestro.

Hay un agujerito en la realidad a través del cual podemos mirar si queremos. Títulos dotados de una lírica recuperada del pasado adosa el autor a cada corto capítulo de los 40 que forman la novela, algunos de los cuales son citas de poetas, escritores o poemas perdidos en el tiempo. Una cautivadora arqueología literaria.

Pero no tomen una mala idea de los descrito hasta ahora. No estamos ante un patio de vecinos, echándose una ojeada, entre visillos, unos a los otros. Estamos ante una manera de hilar fino en literatura, con una imaginación desbordante, un vocabulario vitaminado, una narración aventurera dotada de cierto surrealismo (las cabezas en miniatura que Fauna regala), y unos cuantos plumazos de ironía, donde el genio californiano plasta también sus cavilaciones y pensamientos filosóficos nada desdeñables. ¿Alguien da más?. Sólo hay una cosa donde el autor es escaso, y es en las descripciones, tanto de lugares como personajes, a los que tenemos que imaginar por lo que dicen más que por lo que nos dice Steinbeck de ellos.

Pero Fauna tenía la convicción , nacida de una larga experiencia, de que la mayoría de la gente: uno, no sabían lo que querían; dos, no sabían como conseguirlo; y tres, no se enteraban cuando lo conseguían….

Dulce jueves , naturalmente, fue llevada al cine en 1982 con el título de Destino sin rumbo (Cannery Row), con Nick Nolte como Doc y Debra Winger como Suzy.

Tengo la sensación de que he viajado, vivido una temporada en las calles de Monterrey, me he paseado por Cannery Row y he charlado con Fauna, el tramposo José y María, el novelista metafísico Joe Elegant, Fauna y sus chicas, Mack y sus chicos, sin olvidar el viejo e insoportable Jinglebellicks, millonario, roñoso, obsesionado por deducir impuestos, especialista en sablazos.

Entre tanta abundancia de literatura mediocre y populera de la que estamos rodeados, John Steinbeck es una elección enriquecedora.

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