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Publicado el Miércoles 13 de enero de 2010, a las 16:07
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Impresionismo, un nuevo Renacimiento
Presentación de exposición, con Stéphane Guégan, Guy Cogeval, Alberto Manzano Martos, Alice Thomine y Pablo Jiménez Burillo.
Foto: Julio Castro. |
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Julio Castro – laRepúblicaCultural.es
Se presentó la exposición “Impresionismo, un nuevo Renacimiento”, que la Fundación Mapfre acoge desde hoy en su sala del madrileño Paseo de Recoletos número 23, y que estará abierta al público a partir del día 15 de enero y hasta el 22 de abril de 2010.
La presentación de la muestra corrió a cargo del Historiador del Arte Pablo Jiménez Burillo y el presidente del Musée D’Orsay, Guy Cogeval, que estuvieron acompañados de los comisarios de la exposición Stéphane Guégan y Alice Thomine, Conservadores del museo parisino.
La exposición constituye una ocasión única, ya que, como explicaba Cogeval, su montaje responde a una decisión tomada a causa de las obras que se están acometiendo en el propio museo, mediante las cuales se mejorarán todas las estructuras, desde suelos hasta techos, y han querido aprovechar para mostrar al mundo sus obras, mediante dos giras, una de las cuales es esta, que comienza ahora en Madrid y otra da comienzo en estas fechas en Australia.
La exposición se creó hace 12 meses, y el motivo de la selección de las obras se hace en torno a la fecha de 1874 como punto clave, dado que es el año de la primera exposición impresionista realizada en París, concretamente en el Museo de Luxemburgo, del cual este museo D’Orsay es el heredero. Así pues, explicó Cogeval, muchas de las obras que se van a ver en esta muestra, son las mismas que se colgaron en 1874, y calificó ese momento de la aparición del impresionismo, como la muerte lenta del movimiento académico, así como el comienzo del simbolismo.
Por su parte, Pablo Jiménez Burillo, declaró que para él este es un momento de gran importancia, ya que cuando se inició en el Instituto de Cultura la revisión de las obras del siglo XIX, no pareció tener la relevancia que para él tiene y que esta exposición viene a demostrar. Considera que en la misma se reúne a los artistas que permiten comprender cómo se enfrentó el arte español al mundo moderno. Jiménez Burillo Matizó que se tiende a usar el cliché mediante el cual se piensa en una división entre “buenos” y “malos”, de manera que habría unos pintores más inteligentes que avanzarían en el arte y otros más estúpidos y zafios, empeñados en mantenerse en el mismo punto. Sin embargo, prefiere mostrar una interpretación de la realidad del momento como algo cambiante de manera continua, al igual que la que vivimos hoy día.
Para Burillo, el período abarcado en esta muestra, representa un momento muy complicado y dramático y dramático de la historia de Francia, como se demuestra en algunos de los conjuntos artísticos mostrados, y quiso recalcar que este movimiento artístico tiende a estar en armonía con la naturaleza, lo que tiene consonancia con la actualidad y que supone un alto grado de inteligencia y frescura, además de poseer el valor de mostrar otro punto de vista.
Respecto a la exposición, indicó que comienza y termina con el mismo autor, Manet, ya que representa la línea vertebradora que con su estilo, influirá en todo el mundo. El inicio es el Manet que vuelve desde España y que ha conocido a Velazquez, por lo que tiene la necesidad de refundar la pintura y ser capaz de mirar a los grandes maestros como a iguales, pensamiento que es extensible al resto de los impresionistas. Como peculiaridad, existe una sala correspondiente al “Año terrible”, que es el momento de la Comuna de París y a la guerra franco-prusiana, con una ciudad bombardeada. Se trata de un momento de muchos cambios históricos.
A la vez que se desarrolla el impresionismo, existe una influencia sobre los “pintores de salón”, que tratarán por su parte, de hacer algo más acorde con los tiempos, como se puede observar en la exposición. Ésta contiene una selección de cuadros impresionistas que dan una sensación de “renacimiento”, de que la pintura “ha vuelto a empezar”.
Si la muestra comienza con el Pínfano de Manet, y contiene importantes obras de Manet, Monet, Renoir, Sisley, Pisarro o Cézanne, acaba, como decíamos con cuadros de este mismo autor que son La dama de los abanicos, y La evasión de Rochefort. De esta última obra, destacar que, precisamente muestra, como en otras ocasiones, a un Manet comprometido con la actualidad política y, en este caso, quiere representar la huída del republicano Marqués Victor Henri Rochefort, que enfrentado políticamente a Napoleón, le valió (entre otros castigos) el confinamiento en la isla de Nueva Caledonia, de donde representa que en esta obra, huye en una barca. En definitiva, los impresionistas hablan y pintan la realidad en la política, en la naturaleza, en la pintura… porque como indica Jiménez Burillo “es una obligación moral del pintor, contar la realidad y hacernos vivir los sentimientos”
El recorrido de la exposición es extenso en las dos plantas del edificio de Mapfre y realmente constituye una magnífica oportunidad para ver tan valiosas obras reunidas en una única muestra que, quitando los problemas de iluminación en bastantes de los cuadros (debido en parte a la disposición de los focos y los techos, y en parte al tamaño de algunas de las obras, que hacen complejo el ajuste), no tiene ningún desperdicio en la selección como podrán comprobar quienes la visiten.
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