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¿Por qué es tan difícil contar un cuento?
Los payasos de La Midolla en el Teatro Liberarte, de Madrid.
Foto: Julio Castro |
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Julio Castro – laRepúblicaCultural.es
Podrían contarnos un cuento, o tres, y entretener a todo un público de pequeños y grandes espectadores. Pero es que, como son un poco desastre, estos payasos de La Midolla empiezan con sus historias y se lían con el argumento, hasta que consigan apañar uno todo seguido, nos pueden dar las uvas
Para empezar, no encuentran a uno de los actores, que se queda dormido por las esquinas, y luego… luego todo lo demás.
Se trata de la compañía teatral La Midolla, donde Mariana Gema Sánchez, Andrea Bani, Ignacio Maffi, José Díez, Raúl Suarez y Antonio Moreno dan vida a los papeles de los personajes de distintos cuentos famosos, desde la Bella Burmiente hasta Caperucita Roja, pasando por Blancanieves (eso sí, con un solo enanito, un vampiro y no sé cuántos líos más).
Estos payasos de teatro consiguen hacer participar a espectadores desde los más pequeños, hasta los más grandes, y arrancan la risa de todos con su espectáculo, entre el cual meten sus cuñitas para mayores, como aquello de “tú no tienes que pagar la manzana,… dile que eres una princesa, ya se sabe que la realeza nunca paga”, pero también otros pequeños juegos de palabras que salen como un guiño a los adultos y que no despistan a los pequeños de su historieta toda liada y toda enrevesada.
Cada vez que se peleen, aparece el quinto componente del grupo de actores, que los hechiza con su trompeta dejándoles paralizados y les corrige algunas cosas: es una especie de ángel, pero que en realidad vive en Puerta del Ángel. Como en todos los trabajos, acabarán los jefes por degradarle de su puesto y quitarle la trompeta: que se las apañe con una guitarra.
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