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Trío Bellas Artes
Foto: cortesía de Rosamaría Calle. |
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Nota de prensa
Desde que
se creó
en enero de 2000, el Trío Bellas Artes de Madrid
ha inspirado a dos
grandes músicos de la Orquesta Sinfónica de Madrid, (titular del Teatro
Real) concertino
y solista de cellos respectivamente, de dicha orquesta. Tanto Rafael
Khismatulín como Paul Friedhoff cuyas
colaboraciones en ópera y
repertorio sinfónico son ya ampliamente conocidas por el público
madrileño, decidieron
formar este grupo de cámara conjuntamente con la pianista rusa Natalia
Maslennikova.
El Trío
Bellas
Artes de Madrid interpreta obras del gran repertorio clásico
para tríos con
piano. En sus programas figuran Haydn, Schubert, Brahms, Ravel, Dvorak,
Schumann, Mendelssohn, Beethoven, Shostakovich, Schnittke, Tchaikovsky,
Rachmaninoff, Arensky… Figuran también en su repertorio obras de
maestros españoles
tales como el Trío de Enrique Fernández Arbós, Las
Cuatro Piezas
Españolas de Tomás Bretón y los tríos de
Joaquín Turina.
Con
motivo de la
celebración del centenario de la Orquesta Sinfónica de Madrid (Arbós),
titular
del Teatro Real de Madrid, el Trío Bellas Artes ha grabado un CD en el
cual
está incluido el trío del maestro E. Fernández Arbós.
El Trío
Bellas
Artes de Madrid ha actuado en el Teatro Real de Madrid, Fundación Juan
March,
Auditorio de Cuenca, en numerosas salas de Centros Culturales de
diferentes
ciudades españolas y ha realizado grabaciones para Radio Nacional de
España.
NOTAS
AL
PROGRAMA
Trío
para Piano
n° 1 en Re menor Op. 49 (Felix Mendelsshon Bartholdy)
En 1832,
con 23
años, Mendelsshon en una carta a su hermana Fanny comenta “Me gustaría
componer
un par de buenos tríos”. Efectivamente, poco después, en un período de
seis
años, tras superar el dolor por el fallecimiento de su padre y de nuevo
feliz
tras su matrimonio con Cécile Jeanrenaud, en 1839, escribe el primero
en Re
menor, en el que todavía prevalecen sentimientos de muerte y
amor y algunos
años más tarde, en 1845, el segundo en Do menor.
Iniciado
en Febrero
de 1839 coincidiendo con una fatigosa y densa temporada de conciertos
como
director de orquesta, el Trío nº 1 para piano, violín y
violonchelo, en Re
menor, Op 49 fue compuesto sin embargo, en su mayor parte
durante el verano
de ese año en Frankfurt.
Aconsejado
por su
amigo Ferdinand Hiller, que había tenido la oportunidad de escuchar y
admirar
en París la técnica de Chopin y Liszt, que consideraba superior en
ciertos
rasgos al más clásico estilo pianístico de Mendelssohn, procedió a una
reestructuración de la parte del teclado en la partitura. La versión,
revisada
el 23 de septiembre y sobre la que Hiller señalaba estar tremendamente
impresionado
con su fuego, su espíritu y su efusión y, en concreto, por la maestría
para ser
escuchada en todos sus compases, fue pronto presentada a su gran amigo
Schumann
que publicó una entusiasta y muy elogiosa reseña concluyendo "’Es el
trío
magistral de nuestra época, como lo fueron en su tiempo los de
Beethoven en Si
bemol mayor y en Re mayor y el de
Schubert, en Mi bemol. El
estreno tuvo lugar en la Gewandhaus de Leipzig, el 1º de febrero de
1840 con el
propio Mendelssohn al piano, acompañado por el violinista y compositor
Ferdinand David y el violonchelista Karl Wittmaan.
Construido
en
cuatro movimientos, siguiendo el modelo formal desarrollado por
Beethoven y
disponiendo de una equilibrada proporción instrumental, aunque, en
ocasiones la
parte del piano es más preeminente que la discreta implicación del
chelo y el
violín, el trío n° Op. 49 de Mendelssohn, el más
admirado de los dos, es
una obra exquisita, alegre y exuberante que, por su indudable encanto,
mantiene
su popularidad y su estatus destacado en el repertorio de la música de
cámara.
Trío
nº 2, en mi
menor, op. 67 (D. Shostakovich)
El Trío
para
piano, violín y violonchelo op. 67 fue escrito desde febrero
hasta el 13 de
agosto del año 1944, en Ivanovo. La obra está dedicada a la memoria de
Ivan I.
Sollertinski
(1902-1944), amigo de los más próximos, tanto en los buenos como en los
malos
momentos (campaña de 1936), quién acababa de fallecer víctima de una
crisis
cardiaca.
Este trío
«elegiaco», en la tradición de Rachmaninov y de Chaikovski, comienza
por una
melodía pensativa confiada al cello con sordino, en una sonoridad
inhabitual debida
a los armónicos utilizados, mientras que el violín entra a partir del
séptimo
compás (en canon) en su registro más grave. El tema se nos muestra como
ruso, aunque
ningún elemento rítmico o de danza lenta viene a sustanciar esta
impresión. El Moderato
que se encadena deja al piano retomar esta andadura grave,
con una voz
atenuada. Múltiples contracantos vienen a relanzar el discurso y los
«ambientes» Andante y Moderato.
El Scherzo,
un Allegro non troppo en Fa sostenido mayor, tiene el aparente buen
humor de un
rondó beethoveniano, bien que sus temas en torbellino son más
espectaculares y
virtuosos que relajados y alegres. Tras estos menos de tres minutos de
toque
contrastado a cargo de las cuerdas (marcatissimo, pesante) que terminan
en acrobacias,
un tañido fúnebre se instala en el violín y en el chelo para
enfrentarse a la
passacaglia introducida por ocho acordes graves del piano «que resuenan
despiadadamente como un veredicto de muerte, como el anuncio de
ineluctables
catástrofes». Los seis episodios sucesivos del tema en la passacaglia
juegan
con la alternancia Si menor / Si bemol menor, dando una impresión de
ritual litúrgico
de lejana ascendencia ortodoxa. Estos 53 compases constituyen el núcleo
espiritual de la obra, así como su parte más personal.
El final,
Allegretto,
en Mi mayor, se revela como el más elaborado en el plano instrumental,
a la
manera de Chaikovski.
Sin caer
en lo
patético, este rondó-sonata se desenvuelve como una «danza macabra».
Tras
cuatro compases de corcheas staccato pianissimo a cargo del piano, el
violín
introduce, en pizzicato, un tema macabro y siniestro El piano, y
después el
violonchelo, entran en danza, tendiendo a introducir un curioso ritmo
de vals
en 5/8.
Bruscamente,
el
violín interrumpe este sabbat nocturno al retomar el tema del Andante
inicial,
sobre la cuerda de mi. Piano y cuerdas se oponen cada vez más, tanto en
cuanto
al clima como al ritmo. El primero se ocupa de curiosos arabescos
(vuelta al
tempo del compás 91), mientras las cuerdas vuelven a reinstalar el tema
danzante.
Es menester esperar a la coda (Adagio) para que los instrumentos se
reconcilien
en un coral majestuoso, en mi mayor.
Trío Bellas Artes
Rafael Khismatulin (Violín)
Paul Friedhoff (Violoncello)
Natalia Maslennikova (Piano)
Programa:
Trío nº1 en Re menor op.49 F. Mendelssohn-Bartoldy
- Molto allegro ed agitato
- Andante con moto tranquillo
- Scherzo. Leggiero e vivace
- Final. Allegro assai apassionato
Trío nº 2 en Mi menor op.67 D. Shostakovich
- Andante
- Allegro non troppo
- Largo
- Allegretto
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