Julio Castro - laRepúblicaCultural.es
Dos conceptos definen la instalación de Sara Serrano que, bajo el título de “N1m” recoge la contracción de la obra “En un minuto”, creada por Inmaculada Alvear, pero en un formato muy diferente y, quizá, con nuevos matices.
Se trata de una instalación que tiene más de plástico que de escénico, tanto en su concepción como en su puesta en práctica y, es quizá por la interacción de la autora con el público, por lo que está en este evento de Escena Contemporánea. Yo recomiendo que se hable con la autora, que está en la sala o alrededor durante la proyección, porque seguro que en estas situaciones enriquece la experiencia y aporta mucho al espectador.
Cuando hablo con la autora, le sugiero que da la sensación de tener una gran preocupación por el control que se ejerce sobre las personas en nombre de la seguridad, y me responde que “de hecho es la segunda edición de Escena Contemporánea en la que estoy y me he dado cuenta de que en la anterior también hablaba del control, la seguridad y la psicosis de la seguridad. Pienso que ahora mismo el poder es el dinero o la economía, pero para mí el poder es el miedo”.
Dos mujeres, una árabe y otra del sur de España, parten de su encuentro/desencuentro, para generar el debate del control y la seguridad, así como el rechazo que se hace extensivo a la población, por medio del discurso del control. La instalación consta de diversas proyecciones cada una de un minuto de duración, que a lo largo de 15’ van mostrando imágenes que responden a aspectos relacionados con la obra en sí, pero dando una visión en la que se incluyen, por ejemplo, fotos del álbum familiar de Sara, en la que refleja también la seguridad de esa infancia, en la que el control familiar de los adultos puede generar una situación similar a la del control de poder sobre la ciudadanía. Mientras se proyectan las imágenes, un texto va apareciendo mecanografiado en un monitor superior. Este texto puede ser automático, recogiendo alguno escrito previamente y relacionado con las imágenes, pero también existe la posibilidad de que cualquiera escriba algo y lo deje allí para ser utilizado. En la performance, la autora irá escribiendo en directo sobre las sugerencias inmediatas que le provocan las proyecciones.
Dichas proyecciones parten de un texto en nuestro idioma en la pantalla izquierda y otro equivalente en árabe en la pantalla derecha, de manera que se van reflejando dos mundos distintos que, tras aparecer las dos mujeres de esos dos mundos, tenderán a entremezclarse, no sin reflejar las reticencias entre ambas. En definitiva da igual, porque quizá una de las facetas de similitud es la de ser mujer y ser menos considerada, lo que las acerca a un problema común, y si tienes miedo, como indica la autora en la proyección, tienes necesidad de correr. Entre tanto, unas flechas de sentido obligatorio van señalando la dirección en la que debes ir “es por tu seguridad” repiten voces en off una y otra vez.
Es un segmento del total de la obra en la que Sara Serrano me explica: “intento transformar un mensaje, una idea, un concepto que yo tengo en algo plástico o algo gráfico y compartirlo. Así que pienso que es muy importante el contenido, pero también el continente”.
En cuanto al objetivo central de la instalación, me indica que se trata de que los que lo presencien “sientan que el miedo no viene sólo del extraño, sino también del que se supone que te acoge o te ayuda, porque a veces el control que nos hacen… Hay una frase que hemos incluido en el dossier, que dice que la sociedad nos hace ponernos tantas máscaras, que llega un momento en que te miras al espejo y no te encuentras. Así que, qué puede dar más miedo ¿el que no conoces, el otro, el inmigrante? ¿O el que desde arriba te dice cómo tienes que comportarte todo el tiempo? Este es el que me da más miedo”.
Cuando me intereso por saber el motivo de haber elegido lo árabe como punto de confrontación, si se debe a que en estos momentos pueda producir más miedo o rechazo o porque es más cercano, la autora responde “podría decir que sí a todo. Realmente viene del texto, pero me interesó por eso. Mi familia es de Andalucía y voy a Conill. Y desde cerca, en Bolonia, te asomas, te estás tomando una caña y ves África, y las paterras llegan todos los días. No está tan lejos de cualquier persona de España, y nuestra cultura es medio árabe”.