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 >>>Sección: Creadores e Intérpretes de Escena
           
Dale Que Dale Teatro: “{Reivindicamos el papel de la mujer para salir de los clichés en que nos han encasillado, pero no nos dirigimos sólo a mujeres}”
Entrevista a las princesas de cuento que liberan mujeres reales
 
 
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Publicado el Lunes 22 de febrero de 2010, a las 20:25

Dale Que Dale Teatro
 
Dale Que Dale Teatro

Analía Tarrio-Lemos.
Foto: Julio Castro.

 
   

Julio Castro – laRepúblicaCultural.es

¿Saben esas situaciones en que te presentan a alguien, que luego resulta que te encuentras que está relacionado con casi todo? Pues eso me ocurre con estas chicas. Cuatro mujeres que no quieren ser princesas. Tampoco quieren que las vidas de otras se llenen de reyes y cadenas, pero saben que hay quienes optan por esto: allá ellas. Son divertidas y críticas, especialmente dinámicas, tanto en escena como fuera de ella: desde que las conozco, parece que me las encuentro participando en innumerables cosas teatrales o relacionadas con el mundo de la cultura. Este mundillo del teatro, pese a ser tan grande, acaba conectando a unos con otros.

La suerte, o lo que más me interesa de ellas, es que no se limitan al juego de las apariencias, sino que son personas con una formación sólida, inteligentes y con un nivel de los que no da la televisión (ni la pública ni la de los anuncios). Seguramente por eso captó mi atención su espectáculo que, a partir de entonces y conociéndolas a ellas y a su trabajo un poco más, me han parecido mucho más interesantes. La obra que tienen en marcha No hay perdiz en el menú, es bien descriptiva de su concepción de la vida, del arte y de la sociedad, porque el objetivo primordial era el de comunicar ciertas cosas: un objetivo previo al de hacer teatro por hacer teatro, que también ocurre muchas veces… o el de hacerlo por vender, que allá cada cual.

Lo suyo es teatro con contenido.

Son princesas, digo, y se trata de las de los bellos cuentos de hadas que nos relataban en la infancia: la Cenicienta, la Bella Durmiente y Blancanieves, pero luego también están la princesa Margarita y la princesa Letizia “con z”… otra, claro. Y las princesas se han cansado de cuentos, así que se han deshecho de sus príncipes: en la obra, que quede claro, que en la realidad no necesitan príncipes ni reyes, sino hombres de carne y hueso. Por si hay dudas.

Carmen Vera es La Ceni, que se largó tras arrearle un cenicerazo a su expríncipe, cuando estaba harta de la vida con un zapato de cristal dos tallas más pequeñas que su pié. Esta jienense a la que a veces le sale el profundo acento de la tierra de mi abuelo, aparte de su formación en las artes escénicas, imparte cursos en el Centro de Tecnologías del Espectáculo dependiente del Ministerio de Cultura, donde lleva un grupo vinculado a la especialidad de producción. Es decidida, tiene iniciativa y si se le pasa por la imaginación hacer algo, lo hace, no le da más vueltas.

Isabel Romero de León, es una chica narcoléptica, que dicen que arrojó a su principesco marido desde la torre del castillo, pero como estaba dormida no se acuerda de nada… parece. La alicantina formada en artes escénicas y en otros estudios superiores, es otra de las treintaañeras que componen este cuarteto, que no es de Alejandría, pero que podría serlo. Nos cuenta que ella es la “princesa prometida”, porque en breve la cazará su príncipe (y no sabe que el resto tiene su plan preparado para rescatarla: no creo que le haga falta). Junto a Carmen Vera imparte clases en el Centro de Tecnologías del Espectáculo en estos días.

Analía Tarrío-Lemos, más conocida como La Alien, o la extranjera (se ve que escucharon a Rafael Amor y les dio igual), era el octavo pasajero en una casa con siete enanos forzudos y adictos al trabajo. Esta argentina de ascendentes gallegos vino a nuestro país a principio del siglo XXI y participó en el llamado Teatro por la Identidad, que pretendía recuperar hijos secuestrados durante la dictadura, favoreciendo que los hoy adultos se preguntasen ¿quién soy y de donde vengo? Pero además de su formación internacional en lo teatral, ha participado en diversos ámbitos de la escena y la cultura. Hasta en televisión.

Elisa Niño hace doblete de princesa, porque primero será la ofuscada princesa Margarita, que se ha quedado virgen y sin casar, porque su Astolfo ha sufrido una sobredosis de calmantes, pero luego será también la princesa Letizia “con z”, aunque no es la misma, que se ha escapado con un paquete a cuestas ayudada por las otras. Elisa también cuenta con su propia función, porque es una de las Clownas, donde representa una parodia acerca de las imposiciones físicas de la sociedad machista sobre el aspecto de las mujeres, y cómo estas deben sacrificarse para estar bien vistas en general. Parece la más tímida de las cuatro a la hora de hablar, pero luego hay que verla en escena, porque es otro mundo explosivo.

Esto es lo que me sugieren las princesas/antiprincesas, que como en la física, cada partícula tiene un contrario, pero en este caso un contrario muy divertido que tuve la suerte de conocer hace unos meses. Eso, sí, cuidado si te llevan de cañas, porque te pueden dejar atrás.

 

¿Cuál es la intención predomina en vuestro trabajo, la diversión o la crítica?

Isabel: Una de las cosas que nos hizo unirnos y de la que no fuimos conscientes hasta después, es que se da la circunstancia de que en todos nuestros trabajos anteriores, siempre había sido muy importante el contenido de lo que decimos. Pero cada una de nosotras: Elisa tiene una pieza de clown sobre la estética que se exige a una mujer y las consecuencias que acarrea, Carmen y yo hemos trabajado en una compañía en que todos los espectáculos tenían denuncia social (uno sobre Auschwitz, sobre los campos de concentración, otro sobre la incomunicación por un medio como Internet…), y Analía con temas como el Teatro x la Identidad.

Analía: cuando nos planteamos hacer un espectáculo juntas, pensamos en qué queríamos contar y luego pensamos el cómo. Queríamos hacer una obra que hablase de mujeres, de una problemática en concreto, y luego nos planteamos que queríamos hacerlo a través del humor, porque parece un vehículo mucho más interesante y que llega mucho más a la gente. Si tratas un tema, por escabroso que pueda ser, desde un punto de vista más cómico, o gracioso, parece que llega más y puedes cumplir mejor tu cometido.

Carmen: y divertirse haciéndolo es imprescindible, claro. Afortunadamente yo digo siempre que me dedico a algo que me gusta y que amo profundamente: tenemos esa gran suerte, y creo que si no nos divirtiésemos haciendo lo que hacemos y fuese un suplicio, no lo haríamos. Pero no es el concepto de divertirse como hobby y punto (también me divierte irme de cañas y no soy una profesional de tomar cañas…), la diversión está unida, pero hay algo de crítica siempre, porque es nuestra elección personal y podemos hacerlo. Otras veces tocan trabajos tipo encargo y a lo mejor no tiene esa carga crítica que quisiéramos, pero también es perfectamente válido el trabajo.

Elisa: De lo que partió el planteamiento inicial a lo que luego fue (ha llovido mucho), lo importante es que no se pierda lo que queremos contar, sea una comedia o lo que sea, pero que quede el significado de lo que queremos transmitir. A la hora de trabajar hemos trabajado desde la comedia hasta el conflicto y la tensión de la escena. Está todo equilibrado, así que, no se trata de elegir si es diversión o es más importante la crítica, se trata de que la gente se lo pase bien sin darse cuenta de lo que les está llegando.

¿Creéis que capta todo el mundo lo que hay detrás?

Elisa: Es curioso lo que luego dice la gente. Hay opiniones de todo tipo, pero creo que sí. Hay unos que se quedan más con algo y otros que no, pero creo que sí.

Carmen: Sí, creo que el objetivo general se cumple.

Analía: Creo que es válida para todo tipo de públicos, porque te puedes quedar en que es una obra graciosa o ir más allá y leer lo que hay entre líneas. Y habrá gente que se quede sólo con lo superficial y otros descubrirán lo que hay debajo, pero ahí no podemos entrar: la obra está planteada para que el mensaje pueda llegar y entenderse, pero lo que reciba cada espectador es un misterio. En todo lo que se haga es así. A veces te encuentras con interpretaciones de gente que te dice “¡Ah!, aquí quisiste decir tal cosa” y no, pero vamos.

Elisa: cuando hicimos el preestreno en un centro cívico el público era mayor. Al acabar, los que estaban en la mesa de sonido e iluminación, nos contaron los comentarios de alguna gente, y una señora decía: “claro, en el fondo la pobre tendrá razón, porque ella podrá elegir”, y el hombre que iba con ella decía “¡calla, hombre, cómo va a poder elegir!”. O sea, que comentaban el meollo de la historia y a mí me parecía muy curioso.

El príncipe está un poco tieso ¿no? El de vuestra obra, quiero decir. Vamos, que es una obra que transmite una problemática sobre mujeres y con un enfoque hacia mujeres

Isabel: indudablemente sí. Aquí nos falta hoy la autora de la obra, que tiene gran responsabilidad en todo esto.

Analía: Nosotras gestamos la idea y luego se la transmitimos a ella, que tomó eso y puso su punto de vista sobre lo que ella también quería decir sobre el asunto, así que…

Isabel: Pero no sólo eso. Una cosa que nos preocupaba mucho cuando leímos por primera vez el texto completo, era que alguien pudiera entender que tenemos un problema con los hombres en general. No se trata en absoluto de eso, no todos los hombres son como nuestros príncipes, hablamos de un tipo muy concreto de hombres. De hecho la obra está dedicada a aquellos hombres que sin pretender ser príncipes azules, se convierten en los reyes de nuestras vidas. No eliminamos a los hombres.

(En esto hay una clara aquiescencia, una dice “¡¡de hecho a mí me encantan!!”, otra dice “y yo soy la princesa prometida, que me voy a casar este verano”, quedamos en que me cuenten si la tendrán que rescatar después).

Es hacia un tipo muy concreto de hombre y también de mujer que no tiene toda la información para decidir por sí misma. Pero es algo que, afortunadamente, está superado para muchas mujeres, aunque para otras no, y sigue pasando.

Elisa: se trata de eso, de la educación de la mujer y del papel que hemos tenido siempre. Es lo que siempre decimos: todo está lleno de juguetes de princesas, para las niñas todo son cosas de princesas y desde que eres pequeñita, eso estaba metido en la educación ¿qué mensaje se está dando sobre las princesas estas, con el príncipe azul que las salva? ¿quién es ese príncipe azul?

Carmen: pero ese peso no es sólo para la mujer, también lo ha sufrido el hombre durante nuestra historia cultural. Es el peso de la mujer que tiene que ser salvada, pero también del hombre que tiene que salvar ¡a lo mejor tampoco le apetece! Tenemos unos roles asignados socialmente que no tienen por qué ser así. Es lo que viene a decir en nuestro caso particular: somos mujeres y vamos a hablar de lo que tenemos más cerca, y podemos intentar empatizar, pero aunque hablemos desde nuestra parte, no es algo exclusivo, es un mensaje para todo el mundo.

Elisa: y que los hombres entiendan también la visión de la mujer.

Isabel: es cierto que en principio no nos planteábamos escribir una obra, sino encontrar una que hablara de esto: no hay.

Carmen: Así que como hacía falta, pues Blanca la ha escrito y dirigido fenomenalmente.

Isabel: pensamos en la posibilidad de un artista invitado que hiciese e personaje del príncipe, pero nos supo mal, porque había que apalearle y lo mismo nadie se prestaba voluntario. También pensamos sacar a alguien del público… pero no.

Analía: Y estar tanto tiempo metido en el armario, tampoco estaba bien, pobre hombre

Carmen: Así que optamos por un muñeco, aunque a muchos les cuesta darse tiempo de que lo es. En el preestreno estaban preocupados y se oían rumores por si estaba bien, porque llevaba mucho rato allí sin moverse, hasta que preguntaron y les dijeron que era un muñeco, así que empezaron a pasárselo por toda la sala “es un muñeco… es un muñeco…” Y nos gustaba la idea de jugar con ese personaje como un muñeco de trapo, algo no real, no ese rol que se ha asignado de que no vale…

Isabel: Bueno, el otro día, cuando lo metíamos al armario, se escuchó en la sala “¡qué flexibilidad!”. Es una mezcla entre el Ken y un pelele…

¿Hacer teatro sólo entre mujeres es algo intencionado o casual?

Carmen: Fue intencionado esta vez. Porque a veces lo más fácil es empezar a hablar por uno mismo, de lo que tienes más cerca, y da la casualidad que somos mujeres. Y lo más fácil y más cercano que tienes es hablar de ti misma, como mujer y acerca de las mujeres. Por eso nos juntamos y quisimos que quien hablase de la mujer fuese una mujer, no un hombre, por muy bien que lo puedan llegar a hacer muchos de ellos. Y que la mayor parte del equipo lo conformasen mujeres que pudieran tener esa misma visión.

Pero, como sabemos que puede ser incompleta, no todo son mujeres en el equipo, están el ayudante de dirección, el escenógrafo, los músicos, el sastre…

Isabel: le dan también su punto, para que no se nos fuera un poco.

¿Creéis que existen distintos tipos de teatro según quién lo haga, o es más importante el cómo se haga y a quién se dirija?

Isabel: creo que, como hasta hace muy poco no había habido esa posibilidad, casi todas las obras están escritas por hombres y para hombres. Pero hay buenísimas dramaturgas mujeres, sobre todo a partir del siglo XX, y conocemos a muchas. Pero están dando un punto de vista diferente, sencillamente, porque antes no podían. Así que de lo que hablan es distinto. Igual ahora es más interesante porque es distinto, pero también veo cosas de hombres que están fenomenal.

Elisa: También hay hombres que consiguen transmitir una gran sensibilidad. Me refiero a que, incluso hablando de las mismas cosas de mujeres a las que se refería Isabel, dan un punto de vista femenino. Creo que lo importante es el mensaje, y a quién va dirigido. Independientemente de quién lo haga puede ser válido perfectamente, en el sentido de que llegue a quien se dirige.

Analía: Esto es una obra hecha, escrita dirigida y producida por mujeres, pero en ningún caso es una obra feminista en el más estricto sentido de la palabra. Ni pretende serlo. Reivindicamos el papel de la mujer en lo que decíamos antes: salir de esos clichés en que nos han encasillado y decir que las cosas no son así: “no nos contéis esto, porque es diferente” te das cuenta de que la vida es otra cosa. No pretendíamos que estuviese dirigido a mujeres.

Isabel: creo que en nuestro caso, a quién va dirigido no es importante, ya que abarcamos un espectro muy grande de espectadores. De hecho, no está especialmente dirigida a mujeres, y tenemos fan hombres. El mayor de ellos se quiere hacer un parche para la cazadora de la moto. Llega por igual. Y el mensaje es importante y el vehículo también. Pero no tenemos que olvidarnos que, aunque podamos hacer las mismas cosas, hombres y mujeres somos distintos, así que tenemos una forma distinta de decir las cosas: ni mejor ni peor.

Carmen: a veces hay una persona que puede ser muy relevante en el mundo teatral, muy reconocida, y que la gente va a ver la obra porque la ha escrito o dirigido tal persona, y lo que cuenta a lo mejor no nos interesa. La mayoría de las veces es así, por desgracia. Otras veces, el mensaje nos llega pero no es tan conocida la persona. Actualmente, en el teatro se va mucho al cabeza de cartel, o al nombre del autor, y hay mucho teatro comercial. Es necesario, pero cuando existe otro tipo de teatro detrás, que creo que está enclaustrado, entre cadenas. Y creemos que hacemos cosas raras y que el teatro moderno es ponerle un estrobo, un foco rosa y máscaras neutras. Pero eso no es.

Analía: Hoy día la gente no arriesga al ir a ver teatro. Piensan “me voy a ver el musical de la Gran Vía, con mucha gente bailando” y al menos ven espectáculo. Pagan 60€ o más, y es una opción, pero muchas veces se quedan en el tintero un montón de cosas.

Carmen: y muchas veces se queda en la mera diversión. Mi concepción del teatro no es que se quede en lo puramente anecdótico, o en la diversión. Creo que tiene y debe tener una función social. E importa no sólo quién lo cuenta sino cómo lo cuenta, y el mensaje para quién lo cuentas, y no sólo los números y la taquilla. Esa función es la que yo critico que no está tan patente, y no es que esté perdida: estar está, pero no se le deja, porque en este país no existe una cultura teatral, ni de danza, ni de muchas cosas en general.

Isabel: pues yo creo que sí existe una cultura teatral fuerte en este país y acabamos de hablarlo en la asamblea de ArteMad. El problema es que, cada vez nos va acotando o limitando el teatro comercial, cuyo vehículo son las salas de teatro privadas, y se han metido de repente en el terreno de las salas de teatro alternativo (bueno, o del más artesanal y de compañías de pequeño y mediano formato). Y los grandes teatros del centro de Madrid, de repente han copado las redes de teatro que durante un tiempo apostaban por las compañías de mediano y pequeño formato, las de repertorio, las alternativas entre comillas y tal. Y hay programadores que tienen que cubrir el cupo para tener el teatro siempre lleno, y lo fácil ahora es programar a alguien que salga en la televisión, pero también hay un espectador formado que, cuando va a ver algo y le gusta lo dice y cuando no, también lo dice.

Elisa: Creo que las compañías pequeñas también tienen esa función. Tienen que plantearse ¿qué quiero contar? ¿cómo lo quiero contar? Y la calidad, porque con los medios que tienen,… y tiene lo suyo malo y lo suyo bueno, porque tienes que buscar cómo hacer para que llegue lo que quieras contar, sea diferente, tenga calidad, etc.

Analía: por eso, a la hora de pensar en el proyecto, pensamos que fuera una obra que valiera para todos los públicos, precisamente por eso, porque no queríamos reducirlo a que se encasillara en una cosa alternativa…

Carmen: podíamos haberlo hecho de otra forma, pero no está pensada así

Elisa: ¡¡nosotras vamos a los grandes escenarios!! (risas generalizadas) Así es la historia, lo que pasa es que nos lo tenemos que currar más, porque no tenemos una cabeza de cartel, ni esos medios…

¿La función del teatro debe trascender la diversión y el entretenimiento, o con eso es suficiente?

Analía: La gente hoy día necesita reírse más y si les plantamos un dramón, además de que no nos conoce nadie, no van a venir a vernos. La gente tiene que disfrutar en el teatro y, a veces, emocionándote con algo triste, también disfrutas. Nuestra función como compañía es que el público lo pase bien, y elegimos transmitir el mensaje a través del humor.

Elisa: y a veces el teatro es un coñazo, vacío y vale un pastón. Clásicos que hemos visto millones de veces, que están muy bien, pero creo que hay que hacer cosas que diga la gente “¡me lo he pasado bien!”

Carmen: mi punto de referencia es la familia: mi madre vino a verme, pero tiene 74 años y no suelen venir a verme, porque no tienen esa cultura teatral y no es especialmente importante. Así que esa mujer que fue a una sala por esas calles y con esas sillas y cuando terminó, resulta que le ha llegado a ella como mujer que nació en la guerra civil y que ha vivido una serie de historias: y que te emocione y que llegue y que se ha enterado perfectamente, aunque haya ido siete veces al teatro.

Isabel: y transmitir por medio del humor es más difícil. Y para nosotras como actrices es mucho más interesante, porque parece que es sencillo “aaah, estáis haciendo el tonto” ¡pues no! Lleva un trabajo detrás, una exactitud, de hecho no todos los días funciona bien, porque no todos los días salen los gag tan medidos. Hay cosas que son matemática pura y lleva mucho trabajo detrás, por eso como actrices es muy interesante. ¡Y además, cantamos y bailamos!

Elisa: tampoco pretendemos hacerlo perfectamente, hablamos de gente normal, como si hablamos de ti o de mí. Es gente de la calle que si se pone a cantar, no tienen por qué cantar bien.

Analía: no somos dibujos animados, si no cantaríamos muy bien.

¿Desde cuándo colaboráis en el escenario y por qué el nombre de Dale Que Dale?

Analía: Este es nuestro primer proyecto como compañía, aunque algunas habíamos hecho cosas juntas.

Isabel: El nombre tiene su explicación, porque en las reuniones copa en mano, nos dedicábamos a crear, para que alguien luego pasara las cosas absurdas que decíamos a algo que realmente tuviera sentido. Pero salían muchas cosas recurrentes, una y otra vez, cosas personales. Así que era “y vuelta la burra al trigo…”, “y toma que toma…”, “y dale que dale…”, “y erre que erre…”. También teníamos una frase que nos parecía menos comercial, que era “el no ya lo tenemos”, pero claro, cuando lo vas a vender… no quedaba bien.

Analía: También tiene que ver con una cosa de insistir.

Isabel: somos cabezonas, hasta que conseguimos lo que queremos… Es tenacidad.

¿Hay proyectos futuros en marcha?

Isabel: Como este se tiene que ver tan famoso y nos tienen que dar tantos Max… El objetivo es reventar los teatros donde vayamos… ¡Ir al Real a hacer el gran musical! Pero lo tenemos difícil, porque viendo el listado de los candidatos a los Max de este año, son los de todos los años. Pero no pasa nada ¡Dale que dale!

Carmen: de momento esto nos ocupa mucho tiempo, porque estrenamos en octubre y la venta es difícil para una compañía pequeña tal y como están las cosas.

¿Hay límites para el compromiso social o político en el escenario?

Carmen: creo que no, no debiera.

Elisa: es precisamente el medio para que no los haya.

Carmen: bueno… haberlos haylos, pero no debiera haberlos. Pero como la política y la economía están por medio, no siempre puedes decir de la forma que quieres. Y a veces hay que tener cierto tacto. Igual nosotras no, porque no nos conocen, pero…

Analía: siempre que sea de una forma inteligente y de buen gusto (que hay gente que hace crítica con muy mal gusto)… bueno, son opiniones, pero a veces duelen los ojos. Y se puede hacer con calidad.

Isabel: pues creo que desgraciadamente hay temas de los que aún no se puede hablar en España. Y conozco un caso cercano de un maestro nuestro con el premio Lázaro Carreter por un texto fantástico que no se puede representar porque está amenazado por ETA. Así que a veces te juegas cosas más serias que el que te cierren puertas.

Carmen: También hay programadores que te programan y luego te vetan bolos, porque cuando comprenden lo que estás diciendo y no interesa. Porque el teatro aún tiene mucho poder.

Elisa: Pienso que es verdad todo eso, y te ajustas a eso, pero lo que te tienes que buscar es cómo no dejar de contar y hacer lo que haces, pero ver de qué modo llegar. Es también nuestra función. De todas formas en nuestro caso no lo hemos sentido, porque se trataba de hablar de un tema y que haya más reflexión sobre él.

Carmen: tenemos clásicos maravillosos, que en su momento se saltaban todas las censuras, porque tenían maneras estupendas de saltarse la censura, que ya quisiéramos ahora.

Isabel: no buscamos culpables con nuestra obra, contamos lo que pasa. Hemos tenido la suerte de que el tema del que queríamos hablar interesa a mucha gente.

Elisa: igual le interesa a la gente porque el tema es muy actual.

Analía: En España hay temas que es muy delicado hablar. En Argentina tenemos más tradición de teatro contestatario, con crítica política y social. De hecho, todo el ciclo de Teatro x la Identidad, si había algún tabú sobre eso, lo ha barrido del todo, porque tocaba de lleno el tema de la dictadura y la represión y las torturas que hubo. Se trataba de sacar a la luz todo lo que hubo en esos años, para que precisamente, se lograra el objetivo de movilizar las conciencias. La dictadura argentina es un tema muy fresco todavía, pero no es un tema que no se pueda hablar en teatro.

Isabel: aquí, sin embargo, sí. Tenemos unos compañeros de la compañía Micomicón, que tenían un espectáculo que me gustaba mucho y se llama El cancionero republicano, que está fenomenal, porque es muy didáctico y que, si mucha gente conservadora lo hubiese visto se quitaría muchos miedos. Porque excepto un momento que pudiera estar más en contra de la iglesia, con mucho humor, el resto era para quitarte todo el miedo sobre los rojos… se leían artículos de la Constitución del ’31 que se parece mucho a lo que tenemos. En algunas cosas hemos avanzado, porque el voto de la mujer no estaba aún reconocido. Pero hay temas que aún tienen las puertas muy cerradas.

Carmen: aquí jugamos con una doble moral. Y hablamos de una serie de cosas que luego no se pueden hacer, eso es real. Y hay temas que es necesario hablar, porque no se conoce realmente la dictadura y porque ha pasado muy poco tiempo y son heridas de un país y de personas que tienen que cicatrizar.

Elisa: creo que hay tabú para cambiar las cosas y que hay doble moral, hay mucha apariencia en todo, pero también está de moda hablar de este tema, aunque no quiere decir que se trabaje con eso o se haga algo de verdad. Pero creo que tratar de la dictadura está de moda.

Isabel: con una compañía con la que trabajo llevamos un espectáculo de García Lorca al Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Nosotros salimos entre el público y saludamos, y una compañera fue a darle la mano a un señor que le dijo “quita roja de mierda”. El espectáculo es El Caballero de Olmedo. Así que sí hay tabúes. En Almagro nos censuraron el año pasado y no pudimos ir.

….

Y podríamos seguir, como de hecho seguimos hablando del teatro, del teatro alternativo, del comercial y de mil cosas más, que quizá queden para otra ocasión.

  

 

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