Julio Castro - laRepúblicaCultural.es
El trabajo que Alvar Zarco y Rubén de Marina llevan a escena bajo la dirección de Laura Tajada, se encuentra casi a caballo entre lo más intimista, que parece lo predominante en su desarrollo, y la necesidad de traspasar los conflictos personales al ámbito colectivo, reclamando la reacción de quienes les rodean a la hora de marcar sus intercambios personales en la vida.
Lo que en principio puede tomarse como una leve forma de separar dos personalidades, una más realista, más idealista la otra, o el conflicto entre lo superfluo y un pensamiento más profundo y analítico, acaba confluyendo en la manera de rehacer las relaciones rotas, sin necesidad de poner más que el empeño. El enfrentamiento sucede a la complicidad y la complicidad desata confidencias que desembocan en las causas del enfrentamiento subyacente en los personajes. No es preciso que expliquen todos los detalles, es más interesante estudiar los caminos por los que los actores hacen discurrir la historia, en un reparto de espacios que rompe la pared del público, de manera que consiguen salirse de su escena evitando ignorar que están acompañados en la sala, e invitando a sus espectador@s a participar, lo que apoya la idea de extender el compromiso más allá del mero hecho teatral.
Lo que en muchos momentos puede parecer un trabajo casual, de improvisación, acaba demostrando la compenetración en la escena de los dos actores, y el trabajo que pueda haber detrás: cada palmo del suelo está pensado o se desarrolla para permitir que las posiciones favorezcan la evolución de la obra y la integración de los personajes en el lugar. Pensemos que este trabajo se representa, en ocasiones, en casas particulares, de manera que hay que acomodar el espacio disponible a la estructura precisa. De esta manera, al haber asistido a la obra en un pequeño escenario de bar, el detalle puede pasar inadvertido, pero ellos saben integrar también los problemas del momento y el lugar a su trabajo.
Es interesante ver cómo equilibran la fuerza de los personajes de manera alternativa, de manera que cuando uno sube su tono, el otro lo rebaja, y al revés, de manera que hacia el momento final requiera la elevación del mismo por ambas partes, a fin de coincidir en el instante preciso. De forma simétrica, lo que comienza con un solo actor en silencio en la escena (Alvar Zarco), termina con el otro recogiendo las palabras del discurso que concluye la obra (detalle, por cierto, muy shakespeariano, el de recopilar y resumir, aunque también muy a su manera). De esta manera, el espectador, que a esas alturas ya se encontrará dentro del escenario, resume contenidos con Rubén de Marina, y apretando los dientes mientras el mundo gira.
Sinopsis
Bruxismo es una obra que refleja una situación muy común en nuestros tiempos. El camino de la amistad, amor, soledad, melancolía, pasan por sus baches y momentos eufóricos. Donde los personajes se dejan por un día atrapar en sus agujeros, nombrar palabras que nunca dijeron, que siempre desearon decir al otro y así mismos.
En la obra se ve la sociedad actual. Esa sociedad del primer mundo sometida al agobio, la tensión, incomunicación y los valores que empiezan a guardarse en cajones. Bruxismo, es un espectáculo de una hora y cuarto. Los protagonistas son amigos, pero las aristas de la vida los distancia. Entonces deciden por una vez enfrentarse a la realidad hasta las últimas consecuencias con humor y verdad. Aunque esto les puede provocar el fin de su relación. Bajo momentos íntimos, divertidos, cargados de mensaje social, los dos personajes se atrapan en un salón, para que el espectador este alerta en cada palabra y movimiento.
Bruxismo: Es el resultado final de una limpieza bucal. Una metáfora de la vida que nos rodea -un 70% de la población lo sufre o la ha sufrido- debido a la presión de las mandíbulas, el estrés emocional, laboral, los dientes se van desgastando y provocando la enfermedad. En esta obra la Férula protectora es el lenguaje por la cual los seres humanos estamos rotos y no decimos sinceramente lo que no pasa con el otro. Con nosotros mismos. Lo que verdaderamente buscamos, soñamos o creemos.
Posdata: Creemos que no estamos solos, pero si lo estamos. El mundo mastica sin estar comiendo nada. Y lo que pasa es que no puede dejar de apretar los dientes, para no dejar de sentir que está girando.