Julio Castro - laRepúblicaCultural.es
Es evidente que Ana Buitrago tiene algo más que satisfacción por su trabajo, y esto se traduce en el interés y la curiosidad por indagar en la manera en que el público recibe su ejecución. No al final, sino durante la misma, de manera que podemos hablar de dos procesos en su representación, una en la que se muestra y se deja observar, y otra en la que inquiere con su mirada, de forma individual, cómo estás percibiendo el desarrollo. Esto, unido a la filosofía del planteamiento, convierte la atmósfera de Apuntes mínimos en un entorno en el que te sientes parte del protagonismo, pero también te miras desde fuera, y te ves en un conjunto de espectador@s que reciben y pueden analizar.
Todo el inicio escénico servirá para reforzar el calentamiento, a la vez que, sin que nadie lo sepa, va describiendo el proceso que exhibirá, con unos apuntes que en algunos casos serán genéricos, mientras que en otros bajan al detalle más nimio (“el brazo extendido, no, flexionado mejor…”). Todo lo que vendrá a partir de esto es consecuencia y también causa, por eso, el desarrollo se realiza de manera circular, en seis espacios secuenciales, en los que el público va tras la artista, para retornar al comienzo, e ir más allá rompiendo esa filosofía de inicio-fin que podría ser infinita.
Si la risa inunda en un cierto instante el pecho de Ana durante la acción, más tarde se transformará en expresión de sonoro llanto, para terminar en un acto de disquisición necrológica, acerca de las cosas y los objetos, de forma que filosofa sobre la finitud de las primeras, frente a la infinitud de los segundos: “por eso es tan terrible un hombre muerto, porque es infinito. La muerte no”. Y lo demuestra cuando su cuerpo tibio se funde con el frío suelo imitando la silueta esbozada a carboncillo. Pero, aunque esa mujer muerta podría quedar en la imagen de infinitud, como gato con siete vidas, la escena se desplaza y continúa más allá.
Son acciones de trasfondo filosófico y visual, con algunas proyecciones videográficas que parten la acción por la mitad, en tanto que su creadora e intérprete se cuestiona en los ojos del público de forma directa, o cuestiona al público ante su trabajo.
Sinopsis
Un cuerpo arrojado sobre diversos lienzos sin más pretensión que la de desnudarse en su carnalidad y estar como paisaje, como respiración. Un cuerpo lugar, un cuerpo fragmento que transita en la discontinuidad por imágenes, signos y significares, permitiéndose existir al adentrarse en los tiempos y geografías del estar.
“Pretendo hacer sin que acontezca nada… llegar a ese lugar: lugar del cuerpo, lugar de la mirada, lugar de la atención, en el que la contemplación no busca construir sino que se deja nadar por los paisajes del cuerpo que despliegan un tiempo sin-tiempo, un estar-siendo.
Y me encuentro lúdicamente con un fracaso.
Así estos apuntes son un transitar entre la concreción y la abstracción, una constatación de la imposibilidad de no significar. Entendiendo que ese rozar espacios de la experiencia más allá de su significación siempre pasa por los signos, las imágenes y los contextos, no por su negación o deconstrucción. Buscando jugar con ellos desde un lugar que posibilite otros espacios de experiencia que no necesitan ser nombrados, pero sí dichos, accionados, expuestos. Colocar así el cuerpo en ese límite donde deviene cuerpo relacional, vinculado, un entre-cuerpos” (Ana Buitrago).
Apuntes mínimos se presentó en proceso el pasado julio en los Encontros de Artes Escénicas del Foro Costa da Morte de Galicia.
Ana Buitrago
Ana Buitrago es coreógrafa y bailarina. Se licenció en 1992 en la SNDO (School for New Dance Development) de la Universidad de las Artes de Ámsterdam. Desde entonces realiza sus propias coreografías e intervenciones tanto en solitario como en colaboración con otros artistas. En 1995 funda junto a La Ribot, Olga Mesa, Blanca Calvo, Elena Córdoba y Mónica Valenciano la Asociación UVI-La inesperada. Entre 1995 y 2001 fue codirectora de Estudio 3 en Madrid. Ha desarrollado su labor pedagógica en diversos espacios de investigación y universidades españolas, holandesas, rusas y brasileñas. Ha sido codirectora artística de La Porta de Barcelona, estructura con la que sigue colaborando puntualmente.
Entre 1997 y 2001 dirigió y coordinó el ciclo Piezas cortas hechas y deshechas (Madrid) y colaboró en la coordinación de las ediciones de Desviaciones (Madrid 1997-2001) y Situaciones 2002} (Cuenca). Otras de sus obras son Primer ensayo sobre el sinsentido (2007) y Buscar al tacto la geografía del descanso (2008).
En la actualidad Ana Buitrago vive en Granada e imparte talleres y laboratorios de investigación en torno a cuestiones relacionadas con la presencia y las herramientas compositivas en la creación artística.