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ISSN 2174 - 4092
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María Velasco: “tal vez la República hubiera tenido ocasión de llevar a cabo muchos proyectos y sueños que ya pedía el pueblo
Entrevista en profundidad a la autora de Perros en danza (intrahistorias de la República y la guerra)
Publicado el
Lunes 21 de febrero de 2011, a las 14:35h
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Figurín de la Miliciana para la obra de María Velasco
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Julio Castro - laRepúblicaCultural.es

Si lo pienso es divertido sumergirnos en las mazmorras de un pub para charlar de teatro, literatura, cine, ideas y proyectos, pero todo se transforma en normal en cuanto comenzamos. María Velasco me ha traído un libro publicado hace meses, con un texto teatral suyo (prologado por Monleón) que rápidamente he devorado, siendo de nuevo sorprendido por esa capacidad que tiene de capturar al lector/espectador, partiendo de puntos oscuros y, sin necesidad de aumentar la luz, hacer que el destinatario pueda adaptar su visión a esa penumbra cálida que envuelve sus trabajos, muy pareja a su forma intimista de observar y mostrar las cosas más personales.

Conocí a María Velasco a raíz del primer formato teatral de una obra surgida de un texto suyo Perros en danza (intrahistorias de la República y la guerra), que me pareció bastante impactante en todos sus aspectos, pero, principalmente, en el referente a la juventud de todos los integrantes de este trabajo, comenzando por la propia autora del texto y después dramaturga. Lo que he ido conociendo acerca de esta sorprendente mujer y sus trabajos simultáneos me han llevado a la conclusión de que es un personaje realmente destacable que, como le dije hace apenas unos días, creo que es un “pozo sin fondo”, ya que participa de todo tipo de trabajos, iniciativas y aspectos de la cultura de lo más diversos. Cada vez que preguntas acerca de alguna cuestión puntual surge algo nuevo en proyecto, en desarrollo o ya realizado, de manera que no se trata de una vida con evolución lineal, sino de un ser con enormes ramificaciones, aún en proceso de crecimiento a sus apenas 26 años.

Tiene clarísimo su trabajo, que se toma enormemente en serio, pese a transmitir una gran levedad en su trato. Así que este verano me escribía diciéndome entre otras cosas “la gente que no sabe sobre qué hablar y tiene que hacer ejercicios para superar el miedo a la hoja en blanco, no debería escribir; se nota demasiado cuando se crea desde la indiferencia (o con frialdad). Por supuesto que, como sucede con los actores, se puede “sentir” mucho y sin embargo no “transmitir” nada”. Estoy completamente de acuerdo, y ella demuestra el contraste que hay entre el resultado de su escritura frente a lo que otras personas pueden ofrecer.

Como digo, he ido conociendo poco a poco diferentes facetas de lo que hace (recomiendo ver su perfil en la columna al costado y seguir la entrevista), y creo que desde lo literario la pondría en el centro de lo más poético, no sólo por su trabajo Nómadas no amados, o por el desarrollo de los Perros en danza, sino por su forma de hablar y de ser, por lo que es capaz de transmitir. Un centro poético en el que lo filosófico y el compromiso político y social se muestran como un motor, la escritura como una necesidad y el cine y el teatro como dos medios para transmitir y contactar de manera más directa con la gente.

Su avidez por conocer y hacer cosas la ha llevado en estos momentos a investigar en el campo del teatro para niñ@s, a través del inminente proyecto de Javier G. Yagüe y de la compañía Cuarta Pared, que va a ser renovado antes de comenzar y que estaba proyectado con el nombre de Gárgaras. Precisamente, parece que María se encargará de la dramaturgia, en un inesperado giro de la última línea de trabajo (participó en Últimos días del futuro en septiembre de 2010), que seguramente nos mostrará un trabajo bien fundamentado y de una gran madurez, que no deje indiferentes a adultos, ni a sus principales destinatarios, l@s niñ@s.

En la entrevista se refiere a ese proyecto, pero como quiera que me habló de otro, cuando le pregunto, me escribe contándome que “aunque esta incursión [la de Gárgaras] me ha servido para pensar nuevos proyectos y tengo uno apalabrado (aún en el aire) con Quiquilimón. Tenía ganas de hablar sobre la integración, partiendo de una experiencia personal: cuando era pequeña, me daba miedo bajar al patio de la escuela, entonces pasaba los recreos en ese "cuarto de castigos" donde iban a parar tanto los gitanos, como los niños con faltas de ortografía, como los enfermos, etc, etc.”. Así que compruebo una vez más que el compromiso está en el centro de su proyecto, pero como creo que sería inacabable preguntarle sobre presente y futuro, confío en poder abordar sus nuevos temas cuando se hayan puesto en marcha, dejando abierta esa línea de nuevas visiones para más adelante. Y sobre todo, confío también en que el momento de fulgor de esta joven mujer no sea el de una supernova, sino que aún le quede mucho para alcanzar esa cumbre de creadora que, seguro, irá unida a un alto grado de compromiso político y social, porque, ella misma parece sentirlo así.

Al margen del interés que suscite lo hecho o por hacer, la charla fue sumamente interesante, profunda y, además, agradable.

¿A profundizar en el estudio del cine te lleva al teatro o son dos pasiones independientes?

Desde el punto de vista de la escritura, considero que el guión de cine y el de teatro son dos cosas bastante diferentes entre sí, así que las considero dos facetas independientes. De hecho, hay profesores con los que he coincidido, que dicen que hay que dicen que sí que existe una especie de unidad entre las formas de escritura dramática, y que cuando tienes una historia que contar, decidir la forma es más una cuestión personal. Pero realmente, creo que tal como funciona hoy día el mercado del cine (que no puede nunca ningunear el lado industrial que tiene), es muy difícil llevar a ese medio las cosas que se están contando en el teatro y la manera en que se cuentan.

Creo que, formalmente, el cine se ha quedado muy anquilosado en ciertos patrones narrativos que vienen de la época del cine clásico, de un cine de identificación, de los cánones que más o menos tenemos todos asimilados por Hollywood, y que realmente, el cine que aspira a salir de ahí tiene una carrera muy difícil, tanto en la distribución como en la difusión.

Quizá ahora, por medio de internet, se vayan abriendo otras salidas, pero yo lo veo complicado por el momento.

¿Desde qué edad escribes?

Recuerdo que siempre hice mis intentos. En mi casa nunca hubo demasiado hábito, pero mi madre me leía muchísimo por las noches, y yo solía intentar escribir, emular… recuerdo cuentecitos, de los cuales aún conservo algunos. Luego también recuerdo el regalo del primer diario, por medio del cual me incitaron a escribir todos los días. Esto lo guardo en el recuerdo como un hecho puntual.

Empezar a escribir un poco más en serio, debe coincidir con la inmersión en la vida universitaria. Allí había más movimiento, y empezamos a hacer grupos que estaban más interesados por la literatura, algún seminario… ese tipo de cosas.

La idea de escribir Perros en danza (intrahistorias de la república y la guerra) ¿nace del compromiso político o es casual?

Esto surgió en la RESAD como argumento para crear un taller integrado, que son los talleres finales de carrera. Normalmente los proyectos suelen surgir de los directores y, en teoría, la Escuela permite que las ideas partan de cualquiera de las disciplinas que allí se imparten (un escenógrafo, un dramaturgo…), pero suelen ser los directores los que movilizan. Y había un director que tenía claro que quería abordar estos temas: la II República, la guerra civil… La idea le surge a raíz de la lectura de un artículo de Carrillo, que se publicó en El País hacía unos dos años, por un libro que se había publicado.

Él había hecho una serie de lecturas y no encontraba ningún dramaturgo en su promoción para abordar el tema, porque a la gente le daba miedo tratar un tema que pudiera tener una implicación ética a la hora de escribir, y es que tratar temas políticos, a veces, a la gente le da miedo. Tengo alrededor muchos escritores que siempre me han advertido sobre eso: “mejor no entrar en la cosa política, mejor mantenerse al margen”. Yo que estaba descolgada de esa promoción y acababa de incorporarme a la Escuela (la había dejado unos años para trabajar), y oí que este director buscaba dramaturgo para tratar el tema.

La mía fue la reacción opuesta a los demás que tenían muchos prejuicios y temores a la hora de abordar el tema, porque para mí era algo pendiente como algo personal, por la necesidad de conciliarme con el pasado de mi familia, donde, como en tantas otras, habían confluido por parte materna y por parte paterna los dos bandos. Y había discusiones políticas en la sobremesa, con los comentarios que se siguen escuchando hoy día, esa división de “las dos Españas”. Así que necesitaba hacer ese ejercicio para mí, y aproveché la oportunidad.

La labor de investigación y documentación habrá sido compleja…

Fue complicada, porque el director me proporciona ese artículo de Carrillo, y teníamos el libro de Historias de las dos Españas, libros de historiografía más llanos que trataban de hacer un esfuerzo de objetividad, y desde la estadística. Por mi parte tenía algunos referentes a través del cine, había visto recientemente un documental muy interesante de Carlos García Alix(3) sobre Felipe Sandoval, un anarquista. También había visto los trabajos de reconstrucción que se hicieron entorno a los años ’60, como por ejemplo Guernica, de Alan Resnais, o Morir en Madrid, de Frederic Rossif, con una reconstrucción interesante (y un punto de vista cuando se requería, porque no era una mera reconstrucción).

Además hubo un libro de un periodista argentino que me interesó muchísimo, era Pablo Suero (4) que estuvo aquí en la época, que pintaba muy bien el paisaje humano previo a las elecciones del ’36. Un tipo con una pluma de una calidad retratística muy especial, porque te hace imaginar cómo era realmente el ambiente de un café en Madrid en aquel momento, y cómo era la fauna urbana de las calles. Su libro me alumbró mucho a la hora de pintar yo un poco el ambiente y completar esas fotografías de la época que uno encuentra y que, a veces, son un poco ambiguas, anclar esas imágenes.

Por otra parte está el trabajo de documentación directa (que es el que más destaco siempre), que es el que hice ese verano en Burgos. Empecé con la tarea de escribir la obra y tenía un humus familiar que quería rescatar a partir de mis tíos, mis abuelos,… sabía que había anécdotas que tenía que purgar y que plasmar ahí de alguna manera, y posicionarme respecto a ellas.

Pero quise ir a una residencia de mayores que conocía (donde mi padre había trabajado en el mantenimiento), y sabía que allí encontraría a gente de clases muy diferentes, porque tiene un ala privada y otra parte de personas de acogida de caridad. Me costó un poco entrar y que la dirección de la residencia me permitiera el paso, pero luego hice entrevistas que no eran individuales, sino de dos en dos, para dar lugar al debate entre personas que eran siempre mayores de 85 años. Este es el documento al que di mayor importancia, y que guardo como un material privilegiado. A veces pienso que ese material tiene más valor que la propia obra, aunque son dos cosas muy distintas.

En este caso, el resto de integrantes de este proyecto ¿sienten el contenido del mismo, o no se puede exigir a autores y directores que tengan la misma pasión por un texto que la autora?

Ahí hubo de todo. Generalmente, los actores también salían huyendo cuando se les hablaba de participar en un integrado sobre la guerra civil, y no creo que en muchos casos sea tanto una cuestión de querer mantenerse en lo apolítico, o de mantener esa especie de imparcialidad, sino de que hay también una especie de iconografía y un imaginario muy marcados entorno a la guerra. Estamos viendo estos días esos folletines televisivos terribles, que utilizan casi la guerra como un marco histórico, pero que es algo meramente anecdótico para contar historias de folletín. Tramas muy novelescas de enamorados, que te reflejan un burdel maravilloso, y el señorito que se enamora de la prostituta… Así que es ese olor, un poco a rancio, casi a algo en última instancia estético, que les generaba mucho rechazo. También había parte de rechazo político, porque los actores son los más jóvenes del equipo, muchos no tienen más de 22-23 años, y creo que en esas generaciones (en la mía también ocurre) se ha producido un salto cualitativo, en cuanto a que están mucho más desapegadas en relación con esa historia del siglo XX, y no lo sienten como algo tan influyente o importante para lo que se vive hoy.

Así que hubo reacciones de todo tipo, y de lo que me alegré es de que cuando empezamos a abordar el tema (tuve trabajo de mesa con ellos y les fui dando fragmentos del libro de Pablo Suero, fuimos hablando y algunos no sabían ni la diferencia entre falangismo y fascismo, y otros conceptos de todo tipo), vi que a medida que iban leyendo sobre el tema, haciendo un acercamiento para entrar en el personaje (no tanto un estudio específico) y estudiando sobre la materia, se fueron implicando y políticamente, creo, surgió una conciencia que antes igual no tenían. Así que me parece una obra interesante a abordar por gente joven, que ni siquiera sus abuelos habrán vivido esto.

Se generó una conciencia entre el equipo, que quizá antes no existía.

¿Crees que esta sociedad sigue en deuda con los republicanos?

Desde luego. Y sobre todo creo que el período reformista que ellos iniciaron y quedó plenamente estrangulado por la guerra civil, dejó en el candelero numerosas reformas que siguen pendientes y que la historia de España lleva años de retraso que tal vez la República hubiera tenido ocasión de llevar a cabo muchos proyectos y sueños que ya pedía el pueblo, y que traducía en una serie de expectativas que llevaban tiempo en la historia de España. La gente dice “anticlericalismo”, bueno y qué raíces tiene el anticlericalismo en nuestra historia: larguísimas, previas a la II República. Son cosas que se han ido incubando a lo largo de siglos y que de pronto estallan.

Realmente, hoy hay debates que ya se tuvieron en los años ’30, y que es una pena que tengamos que seguir rumiando cosas como la implicación que el laicismo debe tener en las leyes, u otras cuestiones, como las de género, que en esa época ya se estaban superando, y que es volver a un debate que aquel momento se acalló, y parece que los españoles creímos que podíamos ser progresistas, pero se ha olvidado.

Para muchos actores de Perros en danza era nuevo que esas leyes sobre la Educación, o las que concernían también a la integración de la mujer, existieran o se hubieran planteado en esos años. Y es que son debates que están de actualidad.

Te preguntaría si estás a la vez en algo más, pero creo que es más adecuado preguntar ¿en cuántas cosas más estás involucrada ahora?

La verdad es que ahora mismo sí que me planteo reducir el ritmo de publicación, porque es algo que me ha preocupado, porque para el poco tiempo que llevo escribiendo y madurando, casi he publicado demasiado. Por ejemplo, la de Nómadas no amados me vino muy de sorpresa, y quizá hubiera querido seguirla reescribiendo, corrigiendo. Así que, a partir de ahí me planteé qué ritmo quería imprimir yo a los trabajos que hacía a título personal. Otra cosa son los trabajos que se me plantean para la supervivencia. Pero de momento estoy haciendo un libro sobre cineastas que tuvieron un vínculo especial sobre Mayo del ’68. Hice la tesina sobre eso, y sobre la obra de uno en concreto, Philippe Garrel(1), que es alguien que ha vuelto a ese tema de la “revolución abortada”, o la revolución como preludio de una “restauración del orden”, y es un autor que nació en el ’44, así que tiene ya sus años, y sigue trayendo a colación muchas veces el ’68 y un imaginario casi deshistorizado del dandismo… Así que este tema, que me interesa, y en el que veo similitudes (aunque muy profundas) con otros que he tratado, como el accionismo vienés, o incluso con el tema de la II República. Lo estoy desarrollando en este libro y, al tiempo que es alimenticio, es personal.

También estoy preparando un trabajo de teatro para niñ@s con Javier Yagüe y este tema sí me “pilla” un poco más, porque es sobre genética y ahí he tenido que hacer un trabajo de documentación sobre temas que me eran completamente ajenos… Y estoy descubriendo temas completamente nuevos, porque no me importa hacer una primera incursión en el teatro para niñ@s. Hace tiempo, alguien me preguntó si escribiría teatro para niñ@s, y le respondí “no creo que pueda nunca”. Sin embargo me he sumergido en esto y me divierto muchísimo. Cuando hablé con Javier Yagüe, le explique que nunca había escrito infantil “no sé si voy a poder o saber hacerlo”. Él me respondió “es como jugar, como volver a la infancia”, y la verdad es que estoy disfrutando, y no descarto otras cosas, porque he estado haciendo confabulaciones con temas que quería plasmar en trabajos para adultos, pensando en cómo se traduciría en una obra para niñ@s… si lo podrían entender… He estado leyendo a Suzanne Lebeau(2), porque me decían que ella sí planteaba temas que, siendo más para adultos, o que se podrían considerar escabrosos, les daba un tratamiento para niñ@s. Y, la verdad es que me seduce mucho eso de empezar; porque igual que te contaba que con Los perros… hubo un trabajo también de educación conjunta en temas que nunca vistos por nosotros y de un pasado histórico que desconocíamos todos, me apetece esa idea de educación desde lo más radical, desde la infancia, así que estos dos proyectos son lo que tengo como más inmediato.

También estoy en el Comité de Ayudas del Cine, en guión, y a partir de estas fechas el mes de marzo tendré millones de guiones para leer, que “distorsionarán mi opinión” y me harán aprender también muchas cosas. Estas son las cuestiones más inmediatas.

¿Y sigues con la revista Generación XXI o Generación.net?

Es una revista que lleva agonizando ya tanto tiempo que nunca se sabe. Ya he dicho un montón de veces que creía que no volvería a salir,… pero cuando menos me lo espero hay un “revival”, así que… hicimos el “último” hacia octubre y desde entonces no ha vuelto a haber noticias. Es una revista a la que tengo muchísimo cariño y para mí era un trabajo muy bonito, porque cuando no hay interés económico tienes muchísima libertad de conciencia, porque no necesitas seducir a la publicidad. Y creo que tanto para el director, Javier Esteban, como para los demás colaboradores era un espacio maravilloso para decir lo que cada uno quería, con libertad de expresión absoluta y sin autocensuras de ningún tipo. Y lo echo de menos.

Demuestras un nivel cultural poco habitual en gente de tu generación ¿sientes lo mismo, o crees que la gente de tu edad y más joven sólo tiene desinterés?

Creo que hay un desinterés bastante preocupante en distintos sectores, lo que comentábamos antes de ser apolítico, no ser apolítico… se ha creado una especie de desidia o de laconismo en las jóvenes generaciones que no creo que sea sólo responsabilidad suya (o nuestra, y me incluyo). Es algo que debiéramos plantearnos. Y de hecho nos lo planteamos desde los medios, o también por la violencia o por otras cuestiones, pero tan preocupante es esto como el desinterés, porque este tipo de gente que está muy robotizada y con rutinas muy mecanizadas del tipo “estudio porque es mi deber hasta los 18, salgo los fines de semana por la noche y luego a buscar un trabajo…”. Esa especie de rutinas son muy perniciosas que anulan casi el pensamiento, creo que es lo que ha llevado principalmente a estas generaciones a un laconismo exacerbado.

Dentro de cierta medida, cuando me hablan de un adolescente “radical”, me preocupa mucho menos que la indiferencia. Si no eres idealista en la adolescencia ¿cuándo lo vas a hacer? Y si no pretendes ser rupturista y llevar la contraria a todo lo que te intentan convencer desde la ortodoxia… Es un momento y luego ya habrá una especie de sinergia con lo que la sociedad te impone respecto a lo que tu querías, pero si no eres radical entonces, ¿luego qué?

Así que noto con bastante desaliento que las nuevas generaciones, el consumismo y todo este tipo de cosa que ya se hablan desde un capitalismo muy tardío (que parece que ahora está quebrando), han hecho mucha mella. Ya lo hicieron en generaciones anteriores con gente contentísima por tener un televisor, que les impedía hablar o pensar, y en esta ya es increíble, porque tenemos tantos estímulos que es posible pasar un día sin tener un solo pensamiento profundo.

La verdad es que luego, en esta generalización (que me molesta mucho que se generalice desde ciertos medios y ciertos sectores, porque somos responsables todos de lo que pasa), uno se lleva sorpresas muy gratificantes. Cuando el adolescente es lo que tiene que ser, radical e inconformista, creo que hay mucho que aprender de él.

Lo que viene ocurriendo en los países africanos en estos meses ¿es parte de la crisis, o parte de la solución a la crisis?

A mí me genera muchas sensaciones contradictorias. Estos días con las imágenes de Egipto, era emocionante ver esa capacidad del pueblo echándose a la calle, poniéndose delante de un coche (cuando habían arrollado a varios en días anteriores), sin saber cuál iba a ser la reacción del ejército… y era emocionante ver la capacidad de la gente de salir a la calle, manifestarse, gritar…

Aquí, ese descreimiento les impide esto. Se habla de los millones de parados que hay, pero veo imposible una manifestación de ese tipo, y mira que somos vecinos y tenemos mucho más en común con ellos, sobre todo con Marruecos, que con muchos otros países europeos. Pero veo muy difícil una manifestación de ese tipo y, cuando les veía tan entregados, pensaba “si esto se contagia y rueda por otros países, ¡qué gran alud de esperanza!”, pero por otra parte “¿qué va a venir luego?”. Y la incertidumbre es brutal, porque no se sabe…, les oigo gritar por la democracia y esa palabra ya es tan grande que se emociona ante la expectativa, pero me pregunto ¿qué tipo de democracia les va a venir?, o ¿va a ser una nueva dictadura disfrazada de democracia?, o ¿qué es lo que ese pueblo con esa lucha tan honesta y tan sincera va a recibir ahora?

Y lo que pensaba estos días y las opiniones que intercambiaba con mis padres, era que no sabemos qué va a pasar, pero “la gloria está en el intento”, como decía Unamuno. Sólo el hecho de arrojarse a la calle a luchar es una esperanza, y que a esa gente, si no les dan lo que quieren, seguirán teniendo la capacidad de reunirse, asociarse y a título individual bajar a la calle y protestar. Eso, en sí, es muy esperanzador

¿Opinas que esto va a tener un reflejo real en nuestra sociedad o quedamos aparte como viviendo en el limbo?

Me encantaría, pero no. Más allá del eco que ha tenido en ciertos medios, y de esa modificación de la conciencia de alguien que lo está viendo en el telediario, no creo que vaya a haber una repercusión evidente.

¿Dónde habría que poner el acento para que esta sociedad evolucionara? ¿crees que la cultura aporta su grano de arena?

Me gusta pensar que sí. El otro día, cuando hablaban de los Goya, que han sido criticadísimos (y creo que con razón), porque estamos en época de crisis y habría que dar un ejemplo de austeridad: Hollywood no nos gusta para algunas cosas, pues que se vea y que no lo asimilemos para otras. Y se decía que, una película que había tenido subvención del ICAA, había hecho sólo 400€ en taquilla. Yo me pregunto ¿hasta qué punto la taquilla es un criterio? Porque si fuera por eso, la mejor que hemos tenido aquí es la de Torrente, y si contemplamos lo internacional, sería tremebundo, mejor no pensarlo.

¿Hasta qué punto la cultura (si es una cultura elitista, que se queda en el círculo de los que tienen una determinada lectura) puede servir? No lo sé, pero ¿hasta qué punto tenemos que hacer un esfuerzo desde nuestra parte (no quiero hablar de rebajar) para poder resultar más atractivo para un público que no acudiría a una sala alternativa, o bien a un teatro salvo para ver un musical…? Ahí hay un equilibrio muy difícil, que es un auténtico dilema para cualquier escritor, porque, aunque me gusta mucho lo que decía Oscar Wilde: “el artista no tiene que intentar adaptarse al público, es el público el que tiene que intentar ser artista”, también me da miedo que al final nos quedemos en un círculo muy endogámico en el que somos cuatro amigos. Y esto en una ciudad grande como Madrid, que vas al teatro, te saludas y reconoces a la gente, así que ¿cómo abrirlo y llegar a otra gente sin que suponga una pérdida cualitativa o tenga que ir dejando atrás valores?

Creo que es una cuestión interesante y que por eso estos días el teatro para niñ@s me está suscitando tanto interés, porque son cosas que o se maman y se aprenden muy temprano, o llega un tiempo en que es insalvables y no hay una manera de captar que no sea la propaganda más burda o lo que se vende, porque es fácil, inmediato… Lo suyo es ir a donde se está prendiendo la mecha.

¿Crees que podrías escribir y crear si ofrecer tu visión personal y diferente?

¡No! Quiero pensar que no, porque incluso cuando he hecho encargos tengo una resistencia brutal, y me parece una barbaridad escribir de las cosas que no siento. De las que siento mucho también. Cuanto trato un tema que me toca mucho y que tiene varias aristas, enfocarlo y demás cuesta. Pero no es esa misma parálisis que siente uno hacia un tema que no siente uno, que no le interesa o que no cree que vaya a aportar nada nuevo. Así que, realmente, ni cuando escribo por encargo, me siento capaz de hacer eso. No creo que pueda ser una de esas dramaturgas que sea capaz de escribir de cualquier asunto, hacerlo con soltura, desenvolverlo y que quede una obra presentable y bien construida. Si el tema no me implica, me resulta muy difícil escribirlo y desarrollarlo con éxito.

Después de todas las actividades y facetas en las que has participado ¿te interesa más la literatura, el cine, el teatro, el mundo de la comunicación…?

Me tira mucho la literatura, y creo que en el momento en que hago cine o teatro, siempre ha sido muy literario (incluso aceptando la parte peyorativa que pudiera tener el adjetivo, cuando la gente se refiere a que es poco dramático, tiene poca viabilidad en la escena o en la pantalla). Intento que ese poso literario

Creo que la literatura la entiendo como algo opuesto a lo efímero, es lo que perdura. Esa perdurabilidad es lo que me atrae de la literatura, esa idea de que lo que está escrito tiende a quedar ahí como una especie de testamento. Y espero no arrepentirme nunca de las palabras que he escrito en el pasado o, si me arrepiento, poder expresar ese arrepentimiento.

¿Te subirías a un escenario o te pondrías delante de una cámara?

Lo he hecho. Cuando comencé con el teatro, empecé en Burgos en una escuela municipal donde estudiaba interpretación (no había otra cosa). Aquí en Madrid actuaba con un grupo que formamos en la universidad. Es una faceta que realmente me gusta, pero uno ya va abandonando vías y hay distinguir lo amateur, que es precioso porque viene de amar, y yo seguiré haciéndolo cuando pueda, pero de momento intento aquello en lo que creo que tengo un poquito más de solvencia. Pero también he actuado en algún corto, aunque la cámara es más incómoda, no da el calor que da el público, ni es lo mismo que estar en un escenario. Estar rodeada de técnicos, y todo eso, lo veo más difícil, más frío así, que esa interpretación me atrae menos

Pero yo misma, cuando escribo algo, intento interpretarlo para mí, para ver cómo funciona, si tiene oralidad o no, … pero me parece muy importante que el dramaturgo tenga un pequeño actor dentro, para probar la viabilidad de los textos y ese tipo de cosas.

Igual que me decías en su momento que cualquiera no debería escribir ¿crees que cualquier autor literario puede ser dramaturgo?

Creo que no. Los géneros literarios son tan distintos… y en teatro, porque hoy hay una especie de hibridación entre géneros, y hay teatro muy poético (el teatro de Koltés(5)Bernard-Marie Koltès, y otros así), pero si vamos a la esencia de los géneros (y aquí vamos al conflicto, y a lo que es el diálogo), creo que esto requiere una forma de pensar que no es la de la narrativa. Muchas veces pongo el ejemplo de cómo hay filósofos que se apoyan en el diálogo, porque para ellos, igual que para otros es la metáfora o la imagen, hay otros que se han apoyado en el diálogo para expresar y dar plasticidad a una serie de ideas, que quizá en un soliloquio del autor no habrían tenido la misma efectividad.

Así que creo que esa historia de la dialéctica es un “chip” que está o no está. Aunque a veces las cosas se contemplan de una manera narrativa o descriptiva y eso no es necesario. La dialectica es un género que hace especialmente idóneo el teatro para las ideas, dar forma al pensamiento y hacerlo audible, por esa esencia que tiene, que permite dotar de la misma inteligencia a todos los personajes y ponerlos en conflicto a defender un punto de vista, enfrentarlos.

Esa esencia dialéctica del teatro me parece muy valiosa, y que no está en otros géneros, que tienen otras perlas, pero esta es la específica del teatro.

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(1) Philippe Garrel (París, 1948), director cinematográfico francés, hijo del actor Maurice Garrel. Su trabajo titulado Les amants réguliers, hace referencia a la juventud durante los sucesos de Mayo del ‘68

(2)Suzanne Lebeau (1948), directora artística, autora y dramaturga, afincada en Montreal. Está titulada en pedagogía y vinculada profesionalmente desde hace años en especial, al teatro dirigido a niñ@s y jóvenes. Cuenta con numerosas publicaciones, relacionadas particularmente con este género dramático.

(3)El honor de las injurias (2007), película documental con guión y dirección de Carlos García Alix, acerca del anarquista Felipe Sandoval, y el significado de una época de violencia entre finales del siglo XIX y principios del XX, tratando de ofrecer otra imagen del personaje de Sandoval.

(4)España levanta el puño. Palabras al borde del abismo, de Pablo Suero, (Gijón, 1898-Buenos Aires, 1943). El autor emigró niño a la Argentina siendo, país donde alcanzó bastante notoriedad como reportero, traductor, dramaturgo y director de escena, aunque hoy es sobre todo recordado como letrista de varios tangos llevados a la fama por Carlos Gardel. En diciembre de 1936 (justo cuando preparaba la edición de España levanta el puño) contrató para su compañía a una jovencísima actriz que pocos años después se llamaría Eva Perón. Suero conoció a Lorca durante la visita de éste a Buenos Aires (1933-34), y a finales del 35 viajó a España para escribir las crónicas recogidas en este libro. El libro se reeditó en junio de 2009 en la editorial Papel de Liar (ISBN: 978-84-936679-5-5, Formato: 14 x 22 cm 304 pág.). Ver blog Literaturas Noticias.

(5)Bernard-Marie Koltès (Metz, 1948 — París, 1989). Dramaturgo, escritor y director teatral francés, reconocido como un clásico del teatro francés contemporáneo. Fundador de la Compañía El Teatro del Muelle para la cual escribió Las Amarguras (1970), La marcha, El Juicio ebrio (1971) y Narraciones muertas (1973) que él mismo dirige. Autor y director también de La Noche justo antes de los Bosques (1976), así como de las obras Quai Ouest (1986), En la soledad de los campos de algodón (1987) y De vuelta al desierto (1988), llevadas a la pantalla por Patrice Chéreau el director. Su obra póstuma, Roberto Zucco, es la recreación de la vida de un asesino en serie, y produjo un considerable revuelo.



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OTROS DATOS RELACIONADOS

María Velasco González (Burgos, 1984). Cursa el bachillerato artístico en esta misma ciudad, para luego desplazarse a Madrid, donde se licencia en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense. Estudia Dramaturgia en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Obtiene además su Diploma de Estudios Avanzados (D.E.A.) en Comunicación Audiovisual y Publicidad en la especialidad de teoría cinematográfica.

En el año 2008 recibe una beca de la Sala Cuarta Pared para participar en el Programa ETC (Espacio de Teatro Contemporáneo) bajo la tutela de Borja Ortiz de Gondra. En este contexto desarrolla su obra teatral Günter, un destripador en Viena, inspirada en una de las figuras capitales del Accionismo Vienés. La revista Primer Acto (nº 327, enero-marzo 2009) publica el texto íntegro así como una entrevista con la autora. Javier Vallejo reseña la obra en EP3 (El País) en un artículo sobre los nuevos talentos de la dramaturgia (Tengo un nudo en la garganta).

Asimismo, obtiene la Ayuda a la Creación y Desarrollo de las Artes Escénicas de la Comunidad de Madrid en 2009 para la escritura de Nómadas no amados, que aborda la experiencia del viaje, la incomunicación y los prejuicios culturales. Participa con este texto en Interplay Europa, Festival Internacional de Jóvenes Dramaturgos celebrado en julio de 2010 en Izmir (Turquía).

Su texto, Perros en danza (intrahistorias de la república y la guerra), escrito con la asesoría de José Cruz, es premiado por el Injuve  (Accésit Textos Teatrales Marqués de Bradomín) y aparecerá publicado próximamente.

Pueden citarse además incursiones en otros géneros como la narrativa breve, que le han valido menciones en certámenes de relato como el de “Solidaridad Obrera”.

En la actualidad trabaja como redactora jefe en la revista universitaria Generación XXI bajo la dirección de Javier Esteban, colabora con la publicación Mu y es miembrodel Comité asesor de ayudas del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales.

Cabe destacar sus contribuciones a la crítica y teoría cinematográficas en el libro de publicación anual Todos los estrenos (Ediciones JC), en su ensayo Cine Drogado (Ediciones Amargord, 2008) y en algunos otros textos editados por Antonio Castro.

Ver también:
Blog de Los Perros en Danza
Perros en danza: ¡Mientras en España siga reinando dios, no habrá república posible!


Opiniones publicadas: 2
El Miércoles 23 de febrero de 2011, a las 11:53
Usuaro anónimo dijo:

Hola, es un placer compartir edición contigo, María. Espero que alguien nos presente en persona. Un abrazo. Luis Araújo
El Viernes 19 de octubre de 2012, a las 06:31
Beatriz Villarino dijo:

Hola María, soy Beatriz Villarino de Cartagena; doy Artes Escénicas en el bachillerato de Artes y me gustaría acercar a mis alumnos a los jóvenes autores, sobre todo este curso en el que el Congreso Internacional de teatro (selin@t) tiene por tema la obra o puesta en escena de autores menores de 33 años. He podido conseguir "Perros en danza", pero me gustaría realizar un estudio más general de tu obra, por lo que te ruego me digas cómo puedo conseguir el resto de obras. Gracias de antemano por tu tiempo.
Un cordial saludo,
Beatriz Villarino.


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