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Torres Santo Domingo
Marta Torres Santo Domingo, durante su ponencia sobre los bibliotecarios y los fondos bibliográficos de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid, en las jornadas “La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República. Arquitectura y Universidad durante los años 30”.
Foto: Julio Castro. |
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Julio Castro – laRepúblicaCultural.es
Se clausuraban el pasado viernes 18 las jornadas que llevaron por título “La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República. Arquitectura y Universidad durante los años 30”, tras una de las mesas más interesantes de estos actos que han venido llevándose a cabo desde el martes anterior. La mesa titulada “La Facultad sacudida por la guerra civil”, contó con la asistencia como ponentes de Juan Antonio González Cárceles, Marta Torres Santo Domingo, Niall Binns y Luis Enrique Otero Carvajal, con la moderación de Mirta Núñez Díaz-Balart.
Sería difícil afirmar cuál de las mesas tendría más interés, ya que todas han estado muy centradas en el contexto de las jornadas, si bien, hay coincidencia en subrayar el gran interés de algunas, como la que el pasado miércoles trataba acerca de las vanguardias que llevaron a construir el edificio y el diseño de su mobiliario, y en la que se incluía la cuestión de la vidriera que presidió la entrada principal del edificio, con vista desde el hall interior, y que fuera una víctima más de los fascistas en la guerra. En el acto se contó con el responsable de la restauración de la misma, el artista Carlos Muñoz de Pablos, que explicó con todo detalle el significado de la vidriera y los trabajos que se llevarán a cabo, a fin de que quede instalada en su lugar a lo largo del último trimestre de este mismo año. Tengamos en cuenta que, además, se llevará a cabo una exposición de efectos relacionados con la propia Facultad a lo largo de estos años, en el Centro Cultural Conde Duque del Ayuntamiento de Madrid, a partir del mes de octubre, por lo que probablemente coincidan los momentos.
Asimismo, es destacable una de las mesas que tuvieron lugar en la mañana del jueves, en la que se rendía homenaje a l@s antigu@s alumn@s de la Facultad de Filosofía y Letras en los años ‘30, con un emocionante acto de memoria y recuerdos de aquellos momentos vividos en el centro, de gran nivel para la educación universitaria española. Al mismo asistieron como protagonistas algunos de los supervivientes de aquella época.
Como se indicaba más arriba, la mesa de la tarde del viernes fue una de las de mayor interés, en cuanto que tocó los diversos aspectos del centro educativo en momentos realmente difíciles, ya que se encontró en pleno frente de batalla contra los militares fascistas sublevados. Juan Antonio González Cárceles hizo un recorrido por la entrada de aquellos a Madrid por la zona de la Ciudad Universitaria, donde pensaban que podrían acceder fácilmente a principios de noviembre del ’36. Sin embargo, allí quedaron detenidos al encontrarse la resistencia del pueblo madrileño que nadie contaba con que podría pararles, pero también por la coyuntura que supuso la llegada de los Brigadistas Internacionales, que hicieron de la Facultad de Filosofía y Letras su centro de mando, desde donde pudieron resistir gracias a la consistente estructura del edificio, uno de los primeros realizados con hormigón armado, que permitió que aguantara bombardeos y fuego de obuses y morteros hasta el final, teniendo en cuenta que el paso de los fascistas era muy próximo por un par de puntos de acceso (“Puente de los Quince Ojos”, bajo la carretera de La Coruña al que llegaban tras acceder por unas pasarelas en el Manzanares, así como desde la zona del Puente de los Franceses). El centro de mando fascista se encontraba en la Facultad Técnica de Arquitectura, por lo que la proximidad era notoria. Otros edificios, como el de Estomatología, quedaron arrasados, en tanto que este en cuestión resistió hasta el fin: “tengamos en cuenta que Madrid no fue ganada, sino rendida por Casado, que traicionó a Negrín” nos recuerda González Cárceles, “la Facultad de Filosofía y Letras no fue nunca pisada por las botas de los sublevados”.
Cuando Marta Torres Santo Domingo, de la Biblioteca Histórica de la Complutense de Madrid, toma la palabra para explicar la situación en lo relativo a los libros que se encontraban allí en ese momento, consigue, no solo completar el cuatro referente a la situación en la guerra, sino tocar un poco más el corazón del público asistente con lo que narra. Los libros de los fondos de la biblioteca fueron utilizados para taponar vanos y ventanas, cual sacos terreros, de manera que protegiesen a los combatientes defensores de los disparos enemigos. De esta manera se fueron destruyendo buena parte de los más de 150.000 ejemplares, muchos de ellos irrecuperables, que habían ido reuniéndose desde hacía siglos en esta colección única. Los bibliotecarios titulares consiguieron rescatar algunos de ellos poco a poco, pero los ocupantes que allí se encontraban exigían a cambio sacos terreros para protegerse. No obstante, varios miles de aquellos pudieron ser evacuados en algunos camiones hacia la Biblioteca Nacional, aprovechando los momentos de relativa baja intensidad del conflicto en la zona, generados por el “statu quo” que suponía la imposibilidad de avance de los fascistas, debida al estrangulamiento que había explicado el anterior ponente, y a que los tanques no podían acceder fácilmente debido al suelo arenoso y los taludes que impedían el paso. No obstante, Marta Torres leyó algunos de los textos de combatientes, “las balas sólo alcanzaban hasta la página 30 de aquellos libros”, de cartas escritas a los familiares en hojas de los propios libros, o narraciones de lo que allí aconteció, con descripciones de los mismos bibliotecarios que luego tendrían un triste final tras la guerra. Por último, explicó que no había constancia de la devolución de los libros que fueron a parar a la Biblioteca Nacional y que queda pendiente la labor de identificar por parte de técnicos de ambos organismos, y trasladar dichos ejemplares (unos cuantos miles) a su lugar de origen.
Para completar el cuadro, Niall Binns, de la hoy Facultad de Filología de la Complutense, narra cómo acudieron diversos Brigadistas Internacionales, explica someramente cómo se formaron las defensas de aquellos voluntarios provenientes de otros países, y se detiene (con muy poco tiempo disponible ya) en las historias de algunos de ellos, como por ejemplo el nieto de Charles Darwin, comunista convencido que, estando en Francia a la sublevación de los militares, se pasa a Barcelona, donde decide que tiene que hacer todo lo que pueda, por lo que tras pasar herido por un hospital, aprovecha y vuelve al Reino Unido para buscar apoyos y retornar después, de manera que acabó acudiendo voluntariamente a la Facultad de Filosofía y Letras, donde ya continuaría hasta que fueron evacuados de España los Brigadistas.
Por fin, Luis Enrique Otero Carvajal, de la Facultad de Geografía e Historia de la UCM, narra lo que ocurriera con la Junta para Ampliación de Estudios y cómo ya durante la República, el gobierno de la derecha quiso destruirla por lo que realmente venían a ser rencores y venganzas internas, así como lo que podemos interpretar como una mentalidad estrecha de miras, así como la mezquindad de unos pocos. Irremediablemente, la imposición de los fascistas tras la guerra llevó a la desaparición de este organismo dedicado principalmente a la investigación, pero también a la educación. La institución que más tarde sucedería a la Junta, sería el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, si bien la filosofía del mismo no parece que pueda ser heredera de aquella otra, que tenía sus raíces en el ideario de la Institución Libre de Enseñanza y que dio frutos como el Instituto Escuela, el Centro de Estudios Históricos y el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales, pero también la Residencia de Estudiantes se colocó bajo la tutela de la Junta.
Un apretado programa de materias que se trataron en apenas una hora y cuarto, de manera que la mayor parte de las exposiciones y otros recursos tendrán cabida en la publicación que se realizará con los materiales que han aportado ponentes y organizadores a estas jornadas.
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IMÁGENES Y DATOS RELACIONADOS |
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Opiniones publicadas: 1 |
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Alberto Losada Villasante dijo:
El día 18 de diciembre ppdo. fue abierta en el Centro Conde Duque de Madrid la exposición “La Facultad de Filosofía y Letras de Madrid en la Segunda República. Arquitectura y Universidad durante los años 30”, organizada por La Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (SECC), Ministerio de Cultura, Gobierno de España, junto al Ayuntamiento de Madrid (AM), con la colaboración del Consorcio Ciudad Universitaria de Madrid.
La exposición mencionada, que permanecerá abierta hasta el próximo 15 de febrero, viene siendo complementada por un libro de 767 páginas precedidas por diversas presentaciones entre las que, a continuación de la del Presidente del Gobierno, de la del Ministro de Cultura y de la del Alcalde de Madrid, siguen la suscritas por Dª. Soledad López Fernández (Presidenta de la SECC) y Dª. Alicia Moreno (Delegada del Área de Gobierno de las Artes, en el AM), para continuar con la suscrita por los Rectores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y terminar con la de los decanos de las facultades de Filología y Filosofía de la UCM, director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la UPM y Decana del Colegio de Arquitectos de Madrid.
Tanto la exposición como el libro tienen mérito que hay que reconocer con el debido agradecimiento a sus organizadores; pero, con independencia de diversos aspectos relativos a los dos centros universitarios considerados, Filosofía y Letras, por una parte, y, de manera más discreta, Arquitectura, por otra, merecen alguna atención las citas que siguen:
1.- D. Alberto Ruiz-Gallardón, Alcalde de Madrid, escribe que la Facultad de Filosofía y Letras es ”…el primer edificio docente que entraba en funcionamiento en el nuevo campus universitario, …”
2.- Dª. Soledad López Fernández y Dª. Alicia Moreno escriben: “La Facultad de Filosofía y Letras fue el primer y único edificio que llegó a funcionar del nuevo campus universitario de Madrid.”
3.- En su presentación, los rectores de la UCM, la UPM y la UNED escriben: “… recordamos que el 15 de enero de 1933 entró en funcionamiento el primer edificio docente del campus que hoy comparten estas tres universidades.” Entre otros agradecimientos, dichos rectores hacen constar el que merecen “todas las instituciones que han colaborado”, sin más especificaciones.
Unas páginas más adelante, consultados los “Agradecimientos” que la SECC y el Ayuntamiento de Madrid han querido listar, hay que suponer que, entre ellas, la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos no encontró mejor oportunidad para ofrecer buenas referencias sobre antecedentes que dicho centro y su arquitectura han venido viviendo en el campo que hoy ocupa, desde 1869. Por ello, como fuente complementaria de algún interés, puede ser oportuno informar al lector interesado que podrá encontrar algo relevante buscando en internet “Una pequeña historia alrededor del espacio de hidráulica y riegos en la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid”. Escrita por los profesores Alberto Losada Villasante, Leonor Rodríguez Sinobas, Raúl Sánchez Calvo y Luis Juana Sirgado, la ha publicado la Universidad de Barcelona en su Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales (Vol X, nº 678, 2006).
Lunes 2 de febrero de 2009, a las 14:34
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