vestidos de coctel
Hoy es Jueves 20 de junio de 2013

ISSN 2174 - 4092
  Especiales | Galería Fotográfica | Enlaza nuestros contenidos | Feed RSS
Natsume Sōseki, maestro de la novela japonesa
Un conflicto cultural hecho literatura
Publicado el
Martes 8 de mayo de 2012, a las 11:56h
Ampliar imagen Daisuke
Portada del libro de Natsume Sōseki
Click en las imágenes para ampliar

José Ramón Martín Largo – laRepúblicaCultural.es

Entre las aves exóticas de la novela, pocas habrá más raras entre nosotros que la japonesa, de cuya gran tradición el lector en español posiblemente rescatará sólo tres nombres, los de Yukio Mishima, Kenzaburo Oe y Haruki Murakami. Los tres son autores que han desplegado su actividad en la segunda mitad del siglo pasado y, en el caso de los dos últimos, también en la centuria presente, lo que significa que cada uno a su manera son hijos de la muy traumática II Guerra Mundial, sin la que difícilmente se entenderían ni su obra ni el Japón actual. Como tampoco se entenderían sin los autores que les precedieron, en especial los ya clásicos que abrieron la insular literatura japonesa a influencias extranjeras y que además contribuyeron a la modernización lingüística de su lengua, la cual no había cambiado mucho desde los tiempos medievales, tiempos que, dicho sea de paso, no están muy lejanos en la historia de Japón. Para muchos críticos, dos autores resultaron decisivos en este proceso. Uno es Junichiro Tanizaki; el otro, Natsume Sōseki.

Sōseki vivió entre 1867 y 1916, lo que significa que fue casi exacto coetáneo de la llamada era Meiji, que se inició con la Restauración de 1868, la cual habría de poner fin al feudalismo y supuso la apertura de Japón hacia Occidente. Si a esta modernización japonesa y a los conflictos asociados a ella que Sōseki vivió en carne propia añadimos el dato de que nuestro autor procedía de una familia prominente en la época anterior pero venida a menos, de lo que él mismo tuvo que ser consciente en su accidentada infancia, puede decirse que contamos ya con las claves principales de su abundante obra.

Como profesor de inglés, Sōseki pasó unos años en Tokio y más tarde en la remota isla de Shikoku, a lo que sucedió una larga estancia en Londres en calidad de becado. El joven Sōseki debió dedicar supuestamente este período al perfeccionamiento de su inglés, pero, totalmente inadaptado a la forma de vida londinense, se consagró a devorar literatura en las bibliotecas, adquiriendo con ello un conocimiento de la novelística inglesa que se apreciaría más tarde en su obra. Es a su regreso, destinado a la cátedra de Filología inglesa en la Universidad Imperial, cuando Sōseki empieza a publicar relatos por entregas en las revistas literarias, de lo que resultará su primera novela, Soy un gato, que alcanzó gran éxito. Y es que esta obra humorística, en la que el narrador es un gato lleno de sentido común y de ironía, mostraba ya al lector japonés contemporáneo los efectos de la mencionada apertura a Occidente de la era Meiji, con los consiguientes conflictos en el ámbito de las costumbres y de los valores morales. Todavía hoy esta voluminosa novela, en la línea satírica de Opiniones del gato Murr de E.T.A. Hoffmann, es no por casualidad una de las más populares de su autor, pese a carecer de la riqueza y profundidad psicológica que lograría en sus producciones de madurez. Por cierto que éste no es el único gato en la obra de Sōseki, que volvería sobre el tema en La tumba del gato, narración breve en la que el autor insiste en mostrarnos la terca sensatez felina frente a la disparatada humanidad.

Soy un gato es de 1905, y del año siguiente es Botchan, novela también de enorme fama en Japón no obstante su carácter de obra menor. En ella Sōseki evoca su lamentable experiencia como profesor en la isla de Shikoku, desamparado ante la panda de sus díscolos alumnos y, lo que es peor, la de sus colegas profesores. Aquí el narrador, sin omitir un agudo sarcasmo dirigido contra sí mismo, muestra a su protagonista como un inexperto y a la vez engreído jovenzuelo persuadido de tener siempre razón y de poseer una indiscutible superioridad moral frente al mundo, lo que le convierte en un personaje fuera de lugar en la época y en permanente conflicto con el entorno. De hecho, la única relación social saludable que el protagonista logra establecer en toda la novela es con la anciana que fue su niñera, también ella (como el propio Sōseki) perteneciente a una familia venida a menos y, como dice el narrador, una mujer “a la antigua”. Volverán a aparecer personajes semejantes en la obra posterior de Sōseki.

Con Sanshiro, de 1908, la novelística de Sōseki se adentra en nuevos ámbitos, por mucho que las formas se mantengan fieles a sus obras anteriores, es decir, un estilo sencillo y directo que le permite poner en evidencia la crisis cultural y moral que vivía su país. Ésta se presenta aquí en la historia del personaje que da título a la novela, un joven de provincias que se traslada a Tokio para estudiar en la universidad. El encuentro con la gran ciudad, y sobre todo con el personaje de Yojiro, que se mueve en ella como pez en el agua, dará lugar a una serie de aventuras de las que el protagonista no siempre saldrá bien parado. Como en Daisuke, de 1909, y El caminante, novela de 1913, en Sanshiro se aprecia la profundidad de la brecha abierta entre la tradición y la modernidad, entre la educación y la vida práctica, brecha de imposible reparación que nos expresa los últimos estertores de una sociedad del pasado y los balbuceos de otra a la que a algunos les resulta imposible acomodarse.
 
Pero la ya mencionada El caminante es propiamente la primera novela moderna, casi experimental, con la que Sōseki trasciende el ámbito de la narrativa japonesa y se pone a la altura de los más grandes de la europea y americana. En ella el joven Jiro Nagano viaja a Osaka para visitar a un pariente y concertar un matrimonio. Sin embargo, aunque la novela está escrita en primera persona, su protagonista no es Jiro, sino su hermano mayor, Ichiro, el cual aparece sólo en la segunda parte. Éste sospecha de la relación mantenida entre su esposa y Jiro, lo que creará unas tensiones que se desatarán al final de la novela. En esta primera obra maestra de Sōseki el lector se ve envuelto en una tupida red de sutiles relaciones familiares de las que uno de los personajes, Ichiro, se siente excluido. Éste, que por tradición debería ser el cabeza de familia, es incapaz de toda reacción ante lo que sucede a su alrededor, incluso cuando le afecta personalmente. Obra de estructura compleja, es de las que mejor ha retratado a uno de los típicos personajes de Sōseki, y esto por medio de un relato indirecto, ya que el propio Ichiro apenas toma la palabra.

Es Kokoro, de 1914, la novela de Sōseki universalmente considerada como su obra cumbre. Aquí la dualidad ya manifestada en toda su obra anterior es encarnada por dos personajes, Yo y Sensei, cuyas narraciones en primera persona se alternan en una estructura que vuelve a ser compleja y que progresivamente nos va introduciendo en la inquietante historia de ambos y de la relación que los une. De este modo una en apariencia intrascendente amistad hilvanada en ocasiones epistolarmente, recurso por cierto ya utilizado por Sōseki en El caminante, acaba revelándose como una profunda historia en la que se mezclan el amor y la culpa, temas muy queridos por Sōseki en su madurez, y a menudo presentados a través de relaciones triangulares entre amigos o miembros de una misma familia. El tono crepuscular de la obra, construida en torno a la muerte del padre de Yo, alude al fin de una época, que es también el fin de un modo de entender las relaciones humanas. Así, no es extraño que en el contexto familiar de deberes y responsabilidades involuntariamente adquiridos acabe por instalarse la culpa, encerrada ésta en la verdad profunda de unos personajes que la velan pudorosamente y que sin embargo acabarán por expresarla. De este modo la obra de Sōseki termina por adoptar la forma de una confesión que no es sólo individual, ni exclusiva de una generación que se encontró perdida entre dos mundos, sino universal.

Esa universalidad es la que hace recomendable la lectura de estas novelas, a lo que habría que añadir el extraordinario y atractivo dominio que Sōseki alcanzó de unos materiales no siempre gratos ni de fácil transmisión y a los que él supo dar el toque maestro de la sencillez. Y si al principio de estos libros el lector puede dejarse llevar por algún prejuicio y formarse la idea de que aquello es una rara “historia japonesa”, no tardará en ser llevado hasta el fondo del corazón de estos personajes simplemente humanos.

Toner OKI Compatible - Reciclado

OTROS DATOS RELACIONADOS

Algunas novelas de Natsume Sōseki disponibles en castellano:

Título: Daisuke
Traducción: Yoko Ogihara, Fernando Cordobés
Editorial: Impedimenta
Primera edición: 2011
ISBN: 978-84-15130-18-5
Formato: 20 x 13 cm. 344 páginas

Título: Kokoro
Traducción: Carlos Rubio
Editorial: RBA Libros
Primera edición: 2011
ISBN: 978-84-9006-105-3
Formato: 22 x 14 cm. 336 páginas

Título: El caminante
Traducción: Yoko Ogihara, Fernando Cordobés
Editorial: Satori Ediciones
Primera edición: 2011
ISBN: 978-84-938204-2-8
Formato: 21 x 14 cm. 412 páginas

Título: Soy un gato
Traducción: Yoko Ogihara, Fernando Cordobés, Enrique Redel
Editorial: Impedimenta
Primera edición: 2010
ISBN: 978-84-937601-5-1
Formato: 21 x 13 cm. 656 páginas

Título: Sanshiro
Traducción: Yoshino Ogata, Enrique Redel
Editorial: Impedimenta
Primera edición: 2009
ISBN: 978-84-937110-0-9
Formato: 21 x 13 cm. 340 páginas

Título: Botchan
Traducción: José Pazo Espinosa
Editorial: Impedimenta
Primera edición: 2008
ISBN: 978-84-935927-7-6
Formato: 20 x 13 cm. 240 páginas

¿Quién eres?
Tu mensaje
  • Para crear párrafos, deja simplemente líneas vacías.


Gose y Zuloak, energía femenina sobre el escenario

Dos caminos complementarios del panorama musical vasco

Miguel Campello, un duende inquieto que se recicla a sí mismo

Buscando en los rincones de su mente nos desempolva las entrañas de sus emociones

Alfredo Jiménez: “¡Qué bien nos vendrían en estos tiempos policías y jueces como Maigret, rigurosos pero compasivos, siempre incorruptibles…!

Entrevista al autor de Asesinato en Primavera

Mamá era Ilsa Lund al principio de todo, de Sara Herrera Peralta

El vacío existencial de los habitantes de la sociedad contemporánea

XXX Festival de Otoño en Primavera: cuatro visiones inolvidables

Del saqueo financiero a la crítica de la historia, en el teatro internacional

La correcta democracia, esa que no llega a La Gente

Una perfecta comedia “embaucadora” de Pérez&Disla

La labor del Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil finaliza después de casi treinta años

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez ha anunciado que cierra su sede en Salamanca

Lecturas de cabecera. Ilustrarte 2012 nos descubre el mundo de los cuentos

Cincuenta mesillas esconden en su interior una selección de las mejores ilustraciones infantiles actuales

Culpables son los otros representa el cine social en el Festival de cine alemán

De la teoría a la práctica

El Festival de cine alemán deja un espacio para la comedia con Rupturas por encargo

La comedia mecánica

El ejemplo de lucha de las Brigadas Internacionales puede caer una vez más bajo la bota del fascismo

La Gran Europa mira desde sus poltronas cómo España sigue siendo la cuna de sus miserias políticas

Las mil y una caras de Drácula. Un monstruo sin reflejo

Una exposición analiza el proceso creativo que dio y sigue dando forma al conde transilvano

Mujeres / Performance18, un evento artístico solidario

En colaboración de Complutum Danza, Ana SanRomo y la ONG Infancia con Futuro

Solrisa organiza un concierto benéfico a favor de niños con cáncer


la cuarta página /530

La ‘Abenomics’ y sus lecciones para Europa, por Ian Bremmer

marisa pons

La cultura boliviana derrotó a McDonald´s

Proyección del documental de Fernando Martínez

La cámara lúcida renueva documentales


Refutaciones a Crónica de la eternidad

Tiempos de situaciones; mayo no es un mes cualquiera


laRepblica
Cultural.es La cultura nos har libres.

Nota legal | Quines Somos | Publicidad | Participa en la Revista | Contactar con nosotros

Creative Commons License
laRepblicaCultural.es Revista Cultural Republicana bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.
Basada en el trabajo de www.larepublicacultural.es. Los permisos de uso pueden estar disponibles en http://larepublicacultural.es.

Visitantes conectados: 31