Un monólogo que dialoga a solas con el espectador y cuyo verdadero escenario es la propia conciencia del público: un espacio psíquico donde podemos ver escenificado lo que no nos atrevemos a pensar, a sentir, a ver de nosotros mismos…
El reflejo de un mundo en autodestrucción, de la locura al suicidio. Una metáfora sobre el mal de nuestra civilización, capitalismo y depresión, síntoma de crisis y toma de conciencia de la necesidad de un cambio de rumbo…
Una “obra maestra”, según Harold Pinter.
De la locura al suicidio, de la necesidad de un nuevo rumbo
Con 4.48h. Psicosis,de Sarah Kane queremos continuar con la línea de investigación de Otro no tengo acerca de un mundo que se destruye a sí mismo, acerca del fracaso de una vida, de la imposibilidad de ser salvados por una sociedad que se apaga y cuya tolerancia al sufrimiento desconoce límites. Kane evidencia un sistema en el que no hay tiempo ni ganas para conectarse con el propio dolor, y menos aún con el dolor ajeno, de ahí que todos estemos anestesiados ante el sufrimiento, “empastillados” e incapaces para ver la luz y para conectarnos con lo real. La destrucción es lo único permanente. La autora sintetiza la energía de sus sentimientos en este “relato”, que habla de un asunto que siempre ha rozado la oscuridad de la prohibición: el suicidio, el asesinato de uno mismo, un crimen que habitualmente se esconde. Un cuento terrible para tiempos difíciles que comenzamos con la obra de Bond, de cuya lectura extrajimos, en su momento, un homenaje al suicidio de la controvertida autora británica Sarah Kane. No en vano, el personaje principal de Otro no tengo se llamaba Sara y ella misma, al final de la obra, terminaba con su vida.
Escribo para los muertos
los no nacidos
Después de las 4.48 no volveré a hablar
He llegado al final de este cuento repugnante, la historia de una mente confinada en un cuerpo extraño, rechazada por el perverso espíritu de una mayoría moralmente intachable.
He estado muerta durante mucho tiempo
De vuelta a mis raíces, canto sin esperanzas en el límite
Un tributo imposible a la vida
No es una vida que yo estuviera dispuesta a aprobar.
Me amarán por aquello que me destruye
la espada en mis sueños
la ceniza de mis pensamientos
la dolencia que se engendra en los pliegues de mi mente
Cada cumplido me arranca un trozo de alma
No saben nada
El hecho de haber estrenado hace un año Have I None (Otro no tengo) de Edward Bond, y haber indagado en su reflexión sobre la naturaleza y sentido del hecho teatral en el final del convulso s. XX y el advenimiento del tecnológico s. XXI, fue lo que nos hizo encontrar un motivo ineludible para traer de nuevo este texto de Sarah Kane a las tablas.
4.48 Psicosis es una consecuencia inesperada, pero absolutamente lógica, de la trayectoria que estamos intentando transitar como compañía estable, experimental y comprometida con la idea y la acción de un teatro al servicio público. El legado final de Sarah Kane es un grito de dolor desesperado y al mismo tiempo, y precisamente porque ese grito fue plasmado, escrito y dejado ahí, un canto profundo a la esperanza. Una esperanza que en todo caso no fue suficiente para hacer creer a su autora que el viaje merecía la pena.
Un proyecto de esta naturaleza necesitaba de un elemento absolutamente imprescindible: la actriz que llevará esos textos a la acción. La voluntad, entusiasmo y compromiso que Beatriz Argüello ha puesto en el desarrollo de este proyecto son precisamente los ingredientes justos y precisos que lo han hecho posible. De esa manera, hemos sumado al equipo de colaboradores artísticos de Teatro en Tránsito a una de las actrices más interesantes del panorama teatral, en el esfuerzo por hacer de este texto un lugar de encuentro para la imaginación, la emoción y la reflexión sobre las condiciones psicóticas del mundo que nos está tocando vivir.
Beatriz será la voz, todas las voces, de la conciencia de Sarah. Y no es aquello que la destruyó lo que nos interesa, sino precisamente el sentido profundo de lo que la movió a escribir teatro, el vector por el que intentaremos obtener la fuerza y la inspiración para seguir creando espectáculos comprometidos con una praxis escénica que intenta devolver al espectador su condición de ciudadano activo.
La génesis del proyecto: Edward Bond
“Tenemos que empezar a pensar en épocas de entendimiento –en oleadas de novedad– cuando los argumentos del viejo paradigma ya no son reales, actuales, significativos. Estamos atrapados en nuestro conocimiento. Se podrá escapar de él a través de la inocencia radical, aboliendo todas las ideología;, lo que sólo se puede conseguir entendiendo como la inocencia es corrompida y como la razón participa de la imaginación. Pero no puedes saltar directamente desde los sacrificios humanos ancestrales hasta la democracia consumista del s. XXI. Lo que considero que es posible es una nueva comprensión sobre cómo el entendimiento humano progresa, y de esa manera el paradigma cautivo del pasado, que era inevitable, deja de serlo.
Pero para que eso sea posible, los procesos a través de los cuales la gente se recrea a sí misma –la escena y los media– deben ser diferentes. Creo que hay muchas corrientes en el teatro que buscan esto: Artaud y su indignación, Brecht y su (soidissant) “razón”, la preocupación por la psicología del individuo, Beckett y su mapa de la desesperación: todos ellos prescinden de un teatro total que pueda describir nuestras vidas, y nos introducen directamente en el acto de la auto-recreación.
El problema está así conectado con Sarah Kane. Su suicidio debe de ser comprendido. Era la dramaturga más dotada de su generación. Se dice que se suicidó porque estaba clínicamente deprimida. ¿Qué significa eso para un escritor?
No se trata de que su muerte tuviera una causa, sino de que su vida carecía de incentivos. No veía futuro para el teatro y por ello ninguno para ella. Pero es posible ver un futuro para el teatro. Sus obras presentan la necesidad de ese teatro.”
Fragmento de Carta sobre Brecht, de Edward Bond a Rudolf Rach, 18 de marzo de 2000.
The Hidden Plot, Ed. Metheun Drama, 2000.