Julio Castro - laRepúblicaCultural.es
Mientras Maya corre riesgos en su vida al decidir abandonar su pobre trabajo para dedicarse a cantar, Gallardo, que trabaja en una oficina de un metro cúbico (cuya ocupación es escribir folios y sellar folios) invierte su deseo en comprar un vehículo Luxus último modelo para sentirse mejor. Ambos coincidirán en un gran atasco que, aunque nadie conoce su origen cierto, la realidad es que aquello va creciendo, igual que la experiencia sobre sí mismos
Las producciones de Kubik Fabrik no suelen conformarse con un formato único, sino que tienden a lo “multi”. Así es como ocurren las cosas y así nace esta versión de El gran atasco que la compañía ha puesto estrenado recientemente. Un formato familiar para un espectáculo que proviene de un trabajo para adultos.
Y es que ahora nos lo traen en versión Muppets, que no se limita a la parte de los títeres de tamaño mediano, sino que aprovecha para insertar otras cuestiones, como las proyecciones con historias que realizan a través de montajes y que van insertando pequeños relatos para el público, de manera que haremos un recorrido por el mundo pese a estar en medio de una monumental retención automovilística que se va alargando durante horas, días, meses…
Este formato, absurdo en la concepción de la historia, consigue dejarnos una buena defensa de los personajes y de la narración, no sólo por su buena construcción, sino porque lo que la rodea acaba haciendo verosímil una situación imposible. Es la única obra de la Trilogía del Hombre Moderno de Kubik que no he podido ver con actores de carne y hueso y rápidamente tuve la percepción de que es precisamente este nudo el que hace que se conecten los otros dos trabajos en esta trilogía, de la que tenía la sensación de ideas lanzadas entorno al trabajo, la esclavitud de nuestros días y las limitaciones de nuestra forma de vida. Ahora todo queda conectado.
Los personajes que construyen Esther d’Andrea y Fernando Sánchez-Cabezudo en su dramaturgia, no son seres anodinos y sin contenido, sino personajes con deseos y ansiedades, y si Maya anhela dedicarse a la música, Gallardo se dedica a leer libros de arqueología, es decir, no habla de una sociedad gris y sin futuro, sino de unos seres adormecidos por la rutina de las costumbres y de un entorno que parece obligar a vivir en un sistema, pero que buscan y encuentran la forma de escapar de ese entorno para vivir su auténtica realidad.
Sin duda es un montaje que gustará a todas las edades, a l@s más jóvenes por su formato, por lo divertido de su dinámica tan cercana a los originales Muppets, pero también por lo controvertido de su argumento y por los montajes proyectados que se asimilan a los trabajos televisivos de aquellos.
A l@s mayores, aparte el espíritu de niñ@s que podamos tener (o no), se suman los tremendos guiños que hace el argumento mostrando un reflejo de sociedad manipulada por medio de unos hilos que, aunque a veces sean tan patentes como en este caso, nos tragamos sin remisión, lejos de la protesta, hasta que las cosas llegan al límite. Al fin y al cabo, no olvidemos que el argumento procede de un trabajo para adultos, con una estupenda carga de humor.
Ahora Kubik Fabrik nos trae en formato Muppets y teatro familiar, una versión de la obra que ya tuvo éxito como montaje de teatro para adultos y que forma parte de la Trilogía del Hombre Moderno diseñada por Fernando Sánchez-Kabezudo.
Seguramente este nuevo montaje tendrá el mismo interés que la versión teatral, con una nueva perspectiva, tanto en el formato, como en el público objetivo.
Sinopsis
El Señor Gallardo acaba de comprarse un coche y en su primer viaje de casa a la oficina conoce a Maya, a la que recoge haciendo autostop. Dos desconocidos que nos descubrirán una fantástica guía de viajes por el mundo, mientras esperan atrapados en medio de un atasco descomunal.
El pérfido Doctor Alquitrán, adorador de la era del monóxido de carbono y la contaminación, y artífice del enorme embotellamiento, intentará, ayudado por su esbirro, mantener paralizado el gran atasco para llevar a cabo su plan secreto: enriquecerse a expensas de los atascados y crear una absurda comunidad consumidora en medio de la autovía. Todos sus esfuerzos no impedirán que nuestros protagonistas, a medida que se van conociendo, y pese a no moverse ni un metro, den el paso más grande en sus vidas y acaben realizando sus sueños.
El gran atasco nace de la necesidad de seguir explorando los elementos, técnicos narrativos y argumentales utilizados en el primer espectáculo de la compañía, Metro cúbico (2004), tratando de llevarlos un paso más lejos. En este caso es la historia de una pareja que se acaba de conocer y de su devenir a lo largo de toda una vida, atrapados en una situación absurda. Se trata esta vez de desarrollar una verdadera historia, siempre llena de elementos absurdos, pero en la que la evolución de sus personajes resulta coherente dentro del universo creado y que pretendemos sea reflejo de la vida cotidiana.