Julio Castro - laRepúblicaCultural.es
Me cuenta Santi Senso que, además de sus otros trabajos en curso, está a punto de estrenar una nueva puesta en escena, que también estará en la línea de las últimas propuestas que ha venido haciendo.
Hace unos años comenzó a montar los festivales de Teatro Íntimo en Casas Particulares. Era una manera de acercar el teatro al público, pero en el formato que él personalmente quería desarrollar, es decir, no se trataba de hacer teatro en lugares más reducidos (y más económicos), sino dotarlos del sabor de lo íntimo, de lo que encontramos en las habitaciones de nuestro propio domicilio, pero vivido por otras personas que acaban por no ser ajenas.
Tras aquello (hacia el año 2010-2011) ha estado con otro trabajo que, bajo el título de Orgíame, la depravación del yo, ha llevado a diferentes espacios y ciudades. Son trabajos en los que quiere hacer partícipe a todo el público de este formato de Teatro Íntimo que crea. Cierto que yo lo veo como una dualidad entre la provocación y una forma de invitar al público a unirse a su propuesta, pero cada cual lo entenderá de una forma diferente. Una vez más recogemos sus propuestas en nuestras páginas, esta vez de una manera más directa, a partir de una charla de café por el centro de Madrid, hace algunas tardes.
Ahora, la nueva producción se llama desnuDANDO a los Clásicos. En el texto, de presentación, su creador nos cuenta que allí “podremos disfrutar de los secretos más íntimos, que los autores de los textos clásicos no desvelan para proteger-se de las censuras morales de la época, pero que los propios personajes, embriagados por esos textos despiertan en ellos y ellas la necesidad de transmitir los sentimientos que les habitan y hacer de ello un acto íntimo con el deseo de compartir-se”. Dentro de poco estrenará y pasará por los festivales de Teatro Clásico como el de Cáceres o el Clásico de Alcalá de Henares: no se sencillo entrar en eventos de cierto prestigio sin haber estrenado ni contar con una propuesta consolidada, así que debe ser que su formato convence a l@s programador@s, y que confían en que convencerá al público.
En este caso afronta durante 75’, con otra mirada, a los clásicos. Y no a cualquier clásico, sino a un Hamlet, un Dante, un Don Juan, o unos Romeo y Julieta. En principio no comprendía qué pudieran tener en común estos cuatro escenarios que, aparte de ser clásicos, ni siquiera comparten autor, ni orígenes geográficos. Pero él mismo me explica que el punto de vista es el contrario al que hasta ahora se ha venido utilizando (¡desde sus autores hasta la actualidad!), porque nos mostrará a sus personajes como “la mujer fuerte que viola y asesina al hombre”. Y es que ha cambiado el foco de protagonismo, dejando en evidencia la debilidad de esos personajes que, a fuerza de ser escritos y dirigidos por hombre, tomaron el protagonismo pese a su debilidad.
No sólo evidenciará esos puntos de transformación en los clásicos, sino que ha querido ir más allá y, para que no haya ases en la manga, nos ofrece a sus personajes desnudos de principio a fin, no tienen nada que ocultar de su interior y lo simbolizan en el aspecto más físico. De hecho, los estrenos no han buscado la necesidad de encerrarse en salas ni de enfocar la luz en algunos momentos y lugares a fin de ocultar otros, sino que en distintos escenarios han podido escoger lugares abiertos, ya que el trabajo que nos presentan carece de vestuarios, pero también de iluminación. Santi lo expresa de la siguiente manera “es la desnudez como símbolo de exposición al público”, como forma de sinceridad y honestidad en su propuesta.
Santi Senso ha comprendido su trabajo como “un estilo de vida y una forma de comunicarse”, nos habla de lo eterno, el odio, la locura… En realidad, su nueva propuesta responde a un amor maltratado y maltratante, que le hizo comprender, de alguna manera, que su amor era suyo y que nadie podía obligarle a renunciar al mismo. Y es curioso, porque con la historia que me relata en primera persona, me acaba recordando a una frase de la obra El Señor Ibrahim y las flores del Corán, donde el protagonista le dice a Momó: “el amor que le tienes es tuyo, ese nadie te lo puede quitar… otra cosa es que se aproveche de él”. Y es que, en virtud de una situación similar en la vida real, este autor decide emprender un camino que quiere reflejar en su trabajo y en su modo de vida.
Volviendo a la nueva propuesta, expresa su propuesta de manera que afirma “violo el espacio, pero tras la escucha y el respeto; violo desde el amor y desde la escucha”. De manera que con el respeto a las obras y a los autores clásicos, los comprende de la manera original y les ofrece la salida que él ve como real en su mundo y en su entorno.
Me cuenta Santi que hay mucha gente que le ve como chamán, como gurú o como terapeuta a partir de los trabajos que hace, pero también deja claro “no quiero ser todas esas cosas, porque no soy consciente de serlo, pero lo acepto, porque creo que mis Actos Íntimos sanan, de alguna manera, a quienes participan en ellos”. Aunque sus propuestas no son fruto de la improvisación, explica que él se deja dirigir por un público (al que califica de “parientes” y “parientas”), porque las puestas en escena todo el mundo participará de alguna forma, ya sea con las voces o en otros aspectos, así que ha dispuesto un diseño escénico en el que, aunque haya varios centenares de espectador@s, el actor y la actriz pueden recorrer todos los espacios y hacer que l@s parient@s les sientan siempre próximos, de manera que puedan interactuar. Aún así, asegura que “esta es una salida visceral e impulsiva que no he organizado para sanar a nadie.
Así pues, preparémonos para esta nueva visión de los clásicos de Santi Senso, donde define la línea argumental como la “debilidad”, aunque yo creo que más bien es la de la fortaleza puesta en el foco contrario al que hemos visto durante siglos.