Julio Castro – laRepúblicaCultural.es
“¡Cariño, estoy embarazada!”, asegura una de nuestras protagonistas, “Te he dejado pistas durante la comida”. Es ese delicado límite entre el absurdo y la realidad de la vida y de las relaciones entre las personas. Aunque esta historia no sea necesariamente el eje principal del montaje que dirige Fran Arráez, es una parte del colorido mundo en el que nos vamos a adentrar con la vida de estas tres chicas, que en el fondo nada tienen que ver entre sí, salvo por lo que el mismo título de la obra nos indica. Y es que las tres tienen una complicación añadida a su existencia: la cistitis.
Si en el caso de Jessica (Roberta Pasquinucci) se trata de su historia de pareja y embarazo, Pepa (Aina de Cos) debe adentrarse en el arriesgado mundo de reencontrarse con su madre y conocer a su nuevo novio. Sandra (Mentxu Romero), además de otras cuestiones, conocerá a Jairo (Óscar Villalobos) en un show televisivo de citas, con el que se desarrollará una historia de relación y ruptura.
La obra, con un desarrollo planteado entorno al concepto de comedia casi frenética, va conduciendo y entrecruzando momentos de los tres personajes principales, los de las tres chicas, para acabar evolucionando las respectivas historias de estas tres protagonistas. Tanto los personajes masculinos y femeninos son tratados sin piedad a partir de la generación de tópicos sociales, que en el fondo, aunque se quieran tratar con cuidado en las relaciones, están ahí en medio. Pero a partir del título no es nada sorprendente.
Así que, no es extraño que uno de los personajes de Óscar Villalobos crea que todas las mujeres le provocan, incluso esa del autobús que se dedica a abrir y cerrar las piernas enfrente de él… y es que la cistitis, es muy molesta. En cuanto a ellas, cuestiones como las relaciones insatisfechas, las inseguridades y los “consejos/comentarios de amigas” (“el gordo de pretecnología que te miraba las tetas…”) o el miedo a la opinión materna (“mamá, he dejado a Jairo”), son todo uno.
A partir del texto de Abel Zamora, el equipo ha desarrollado una idea interesante, en escenario desnudo, que merece la pena rodar y trabajarse en profundidad, por ejemplo, creo que logran momentos de transición muy ingeniosos entre escenas, “ensuciando” de forma intencionada el cambio de personajes, aunque en ocasiones faltan elementos como este que no dejen muerta la escena. Me parece también que queda equiparar el ritmo altamente dinámico por el que discurren las historias, para que no queden momentos en que se enganchan, pero esto será sólo fruto del rodaje en equipo. Por otra parte, trabajan bastante bien la comunicación corporal, y se ajustan mucho a cada momento, en especial Aina y Mentxu, favoreciendo el cambio de situación, que permite separar y romper fácilmente entre los distintos personajes y momentos. Y finalmente, los estereotipos me parece que están bastante bien jugados y aprovechados. Casi todo el tiempo se intenta forzar la actuación de cara al público en una banqueta a modo de la comedia en vivo (stand-up comedy), aunque sea un efecto falso, pero que se acerca bastante a la situación que se inventa, como si las historias de los distintos personajes fueran vistas e invadidas por nuestra mirada, pero ell@s las convirtieran en el descaro de mostrar sus situaciones. Y esta me parece una forma interesante de enganchar al público y de generar su curiosidad.
Del elenco actoral, a Aina de Cos la hemos visto sobre todo en series de televisión catalana, pero también en la producción cinematográfica Yo (2007). Por su parte, Mentxu Romero trabajó en Las vidas de Celia (2006), así como en Manuale d’amore (2007), o en Nada que perder, pero últimamente ha colaborado en los trabajos de la compañía teatral The Zombie Company, y la pudimos ver en Muere, Numancia, muere (2012), de Carlos Be. Al igual que el caso de Mentxu, el director Fran Arráez viene trabajando desde hace tiempo en las producciones de las obras que escribe y dirige Carlos Be, como la ya citada Muere, Numancia muere, pero también en Peceras (2012). Como director, el año 2010 tuve ocasión de ver Soledad para dos, otro interesante montaje intimista de pequeño formato, con ciertos rasgos cercanos a este Cistitis.
Tres chicas en plena efervescencia de cambio. Una presentadora con prótesis vip. Una amiga idiota con el pelo apunto de achicharrarse. Una madre decepcionada por Emma García. Otra madre que no entiende inglés, un puñado de coristas y lo que queda de una estrella del pop, pero sobretodo: una infección que todo lo une. Porque las infecciones, como las malas noticias llegan en el peor de los momentos, cuando nadie las espera y cuando nadie quiere recibirlas.
Esta es la historia de Pepa, Sandra y Jessica, que no tienen absolutamente nada en común excepto un incipiente dolor en lo más profundo de ellas mismas y no es metáfora, es Cistitis. Acompaña a las protagonistas por sus cómicos dramas diarios hasta encontrar un lugar en el que sentirse, por fin, relajadas, aliviadas y… lo otro.
Cistitis es una comedia alocada (y no), donde, cuanto más pica y más duele, más empatizas con los personajes.