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Retrato de Madame Zborowsaka (1918)
Obra de Amedeo Modigliani. |
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Jana Ãlvarez Pacheco – laRepúblicaCultural.es
La exposición, que se presenta en el Museo Thyssen-Bornemisza y en la sede de la Fundación Caja Madrid pretende ilustrar y contextualizar la obra del artista italiano junto con otros artistas contemporáneos de la época.
Mucho se ha dicho sobre Amedeo Modigliani. Su vida nocturna en el cÃrculo de Monparnasse y el consumo excesivo de alcohol y drogas, ha hecho que muchos de los crÃticos hayan hablado más sobre su morbosa vida, que sobre su exitosa obra. Y es que como ha dicho Vicente Molina Foix, “Los malditos suelen gustar pasado un tiempo prudencial que incluye su muerteâ€.
A pesar de la leyenda generada en torno a este artista, hay quién ha querido ir más allá del mito para preguntarse dónde habrÃa llegado Modigliani de no haber sido acechado por la tuberculosis a los 36 años. ¿Hacia dónde se hubiese dirigido su pintura en un contexto artÃstico donde todo artista se adscribÃa a un movimiento de Vanguardia o -ismo para encaminar su pincel? Nunca lo sabremos, a pesar de que sus formas planas, nos remitan a los inicios del cubismo, no podemos afirmar que Modigliani hubiese desarrollado una obra plenamente cubista.
Su estilo pictórico fue modelándose con la influencia de sus contemporáneos algo que está muy presente en ésta exposición. Se sentirá fascinado por la forma de conseguir el volumen a través de la aplicación del color que utilizó Cezanne, renunciando a la perspectiva. De Gauguien tomará los trazos sintéticos y el aplanamiento de las figuras. De Toulouse Lautrec admirará el alargamiento de las figuras y la consonancia con el espacio. A su vez, su formación italiana, nos remite a la elegancia y belleza del Renacimiento clásico. Admiraba las formas sinuosas de las mujeres de Botticelli, algo que queda presente en la infinidad de desnudos que protagonizan su obra.
Siempre quiso ser escultor, transportaba su sensibilidad hacia el material con la misma pasión que desembolso en todos los aspectos de su vida, pero una infección pulmonar le obligó a abandonar su trabajo con la escultura. Admiraba enormemente a Cosntantin Brancusi(1886-1957), por la combinación entre clasicismo y modernidad. En el museo Thyssen podemos contemplar su celebre escultura de El beso. Otro de los escultores presentes en la exposición será Ossip Zadkine (1890-1967), escultor cubista. Cinco de sus obras se presentan en la Fundación Caja Madrid para ilustrar la influencia del arte primitivo que los artistas de la época contemplaban tanto en el Louvre, o en el Trocadero en ParÃs.
Tras éste recorrido de influencias en la exposición, nos preguntamos ¿Cual fue la verdadera aportación de Modigliani a la pintura? Pues sin duda, dejando atrás la belleza, su gran habilidad como dibujante, y su calidad técnica, el mérito reside en su forma de tratar el Retrato. Modigliani consigue dotar de alma a las figuras, en una perfecta conjunción entre su sensibilidad y la sensibilidad del personaje retratado. Exalta esa doble concepción simultánea, tan presente en la modernidad, pero no desde un punto de vista técnico, sino desde su capacidad para mostrarnos una doble visión del personaje. Como bien ha dicho el profesor Calvo Serraller: “La pintura de Modigliani nos ofrece la iconologÃa más completa de las almas robadas del Montparnasse vanguardista y bohemio del primer cuarto del XXI. Almas que son, todas, él mismoâ€.
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