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Carmen Domingo
La escritora Carmen Domingo.
Foto: Julio Castro. |
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Julio Castro
– laRepúblicaCultural.es
De
alguna manera tendríamos que sacar partido a estos eventos
que promocionan a
las librerías y editoriales que pueden permitirse pagar una
pasta gansa, así
que cuando me avisaron que Carmen Domingo estaba
firmando su último libro
“Mi querida hija Hildegart”,
en
la
Feria del
Libro de Madrid, quise aprovechar para hacerle una entrevista sobre ese
libro y
otros, que acabó tratando de más temas derivados
de la temática de su obra literaria.
Carmen es
una mujer clara y concisa, no habla con tapujos: así lo ve y
así te lo dice. Se
ha volcado mucho en temas relacionados con la Segunda
República
Española, pero se fija mucho en los previos y las
motivaciones que favorecieron
la llegada de este sistema de Estado, como también en el
período tras el golpe fascista
y la guerra civil, pero, como nos explica en la entrevista, enmarcado
en los
aspectos que tienen que ver con las libertades de las mujeres, su lucha
por
ellas o la ausencia de las mismas a lo largo de este siglo.
Muy
crítica con aquello que pueda afectar a las mujeres y al
conjunto de la
sociedad, se basa más en la investigación que en
hechos subjetivos, no parece
que le vaya la superficialidad en sus libros. Tiene una peculiar forma
de
desarrollar la narrativa que, en el fondo, creo que podría
considerarse una particular
y novedosa forma de novelar los frutos de las investigaciones
históricas. Quienes
pretendan encontrar una novela histórica, se equivoca, lo
suyo, hasta ahora, son
más otro tipo de escritos. Llevan su sello personal.
¿Por
qué la temática de tus Hildegart
y de otros de tus libros relacionados con la Segunda
República
y la guerra civil?
En realidad me interesa mucho el
período
que abarca entre los prolegómenos de la Segunda
República
Española, lo que esta supuso, lo que provocó que
acabara derivando en la guerra
civil y los primeros años del franquismo. En este caso, el
personaje mismo
cubre los tres espacios de tiempo que a mí me interesan,
así que era muy fácil
unir un personaje así con todos los temas.
¿Qué
grado de implicación tienes o has tenido con el personaje?
En realidad con Hiildegart no he
tenido
ningún grado de implicación especial.
Sí lo tengo, en cambio, con la época en
que vivió y con muchas de las reivindicaciones que tuvieron
lugar entonces.
¿Qué
tiene más importancia para ti,
los personajes o el período?
Creo que estos personajes no hubieran
sido ellos si no se hubieran dado en esta época. Es decir,
no se puede desligar
una cosa de la otra y no se hubiera dado la situación de
Hildegart y de su
madre si no hubiera habido el momento histórico social y
político de la Segunda
República.
Y lo que culturalmente supuso todo eso, claro, porque están
muy asociadas unas
cosas a las otras. No tanto la República en
sí, que supuso el desarrollo, como los
“pres” de
ésta.
Tratas algunos otros temas
entre tus
libros que no coinciden tanto con éste. Quizá los
que tienen una unidad más
clara son los relacionados con la Segunda
República. ¿Por
qué tiene tanta importancia para ti?
En teoría, los libros
sí que tienen una
unidad, porque están vinculados al tema de la mujer. Para
mí tiene importancia
el tema de la
República
porque cuando descubrí ese período me
sorprendió tanto el desconocerlo como el
descubrir la cantidad de posibilidades históricas y
culturales que tenía detrás
para contarlas. Si te fijas, incluso ahora hay mucha
temática de guerra civil
(y algo de transición). Pero la
República se toca, o bien para hablar
mal de ella, o muy
poquito. Si, además te pones a mirar temas de mujeres, hay
mucho menos trabajo
desarrollado al respecto y, en el caso de Hildegart, lo que hay es, si
no cero,
dos y mal contado. Así que era muy fácil y he
tenido la suerte de que,
interesándome estos temas, hubiera editoriales interesadas
en publicarlo.
Ha costado mucho y cuesta mucho
convencer
en lo relativo al tema de las mujeres en la Segunda
República.
Y en el sector editorial, ya está bien que haya cuatro o
cinco nombres
masculinos y hasta ahora no estén empezando a interesarse
por el tema de las
mujeres
Durante la
República y la guerra
hay muchas luces y sombras sobre el tema mujer, hay muchas
más libertades,
obtienen el derecho a voto, pero también hubo
polémica con ese tema ¿Cuál es la
situación de la mujer en la Segunda
República?
Hay un conflicto con el derecho al
voto
cuando se redacta la Constitución,
porque hay personas que están a favor y
personas en contra del sufragio. Pero cuando se redacta, la mujer tiene
derecho
al sufragio durante toda la Segunda
República.
La importancia del cambio en la
situación
es tan bestia que, incluso ahora, sorprende, tanto en las demandas como
en los
logros que se obtuvieron. Si se pudiera hacer un paralelismo entre los
años ’30
y ahora, incluso, estarían más adelantadas de lo
que estamos nosotras ahora.
Sin duda.
¿En
qué sentido?
En todos: en el social, en el
político,
en el de reivindicar cosas y creer que puedes reivindicar cosas dentro
de una
sociedad democrática. Ahora estamos un poco como a la espera
de que el Gobierno
nos conceda una ayuda, de que el Gobierno nos quiera dar un Ministerio,
de que
quiera redactar una Ley que más o menos nos
ayude,…
Pero, en realidad, en apariencia,
sí que
somos iguales hombres y mujeres, pero no debemos ser iguales, cuando
hay tanta
legislación que obliga a que lo seamos.
¿Crees que los
movimientos de mujeres
trabajan ahora en la línea correcta?
Ahora los movimientos de mujeres
están
como diluidos. También se lucha contra otro estigma, que a
mí me ha pasado
también cuando te dicen eso de “claro
es
que tú eres feminista”. Es como si se
planteasen “vamos a insultar a esta
ahora”. O te hacen preguntas del tipo “¿Cómo es que tus libros
siempre hablan de
mujeres?” Y entonces, yo saco el nombre de dos o
tres historiadores masculinos
que siempre hablan de hombres, y a los que nadie les pregunta
cómo es que no
hablan de mujeres.
Es decir que, este tipo de cosas
rompen
la supuesta paridad en que vivimos y, no se plantearían
estas cosas, si de
verdad nos consideráramos todos iguales. Digo yo.
En “Rojo,
Amarillo y Morado” hay un cuento tuyo muy breve que
se centra
en el momento de la guerra ¿Hay algo de realidad en
él?
Es puramente ficción, la
primera vez que
hice una incursión en la ficción y me
salió así.
Hay tres momentos en el que
se saca el
juego de “De la Habana
ha venido un barco
cargado de…” de una manera muy peculiar
si tienes que hacer un resumen de la
República ¿con
cuál de
ellos te quedas?
Hombre ¡con el primero,
claro, con el
esperanzado!
Y ¿si tienes que
hacer uno del momento
actual?
Es complicado… de la Habana
ha venido un barco
cargado de intentos, de máscaras y quiero creer (porque soy
muy positiva) que
cargado de esperanzas, pero ya te digo que es más porque a
mí me apetece
creerlo así que porque crea que la realidad nos lleva a un
buen puerto.
¿Qué
se describe en “Coser y cantar”?
En “Con
voz y voto” hablaba de cómo se llega a la Segunda
República
y de los movimientos políticos de mujeres durante aquella,
hasta el inicio de
la guerra civil. En “Coser y cantar”
retomo el inicio de la guerra y entro de lleno en la posguerra, hasta
el ’61,
todo ello desde el punto de vista político que afecta a la
mujer. Y paro en ese
año, porque es cuando se redacta la primera ley que
autorizaba a la incursión
laboral de la mujer en el trabajo que, precisamente, redactó
Pilar Primo de
Rivera.
Parece que en los
últimos años “se ha
perdido” la escuela ¿cuál es tu
comparativa de la escuela actual con la de la
República?
Quizá no es tanto que se
ha perdido la
escuela, como que ahora te condicionan mucho ideológicamente
desde la escuela
(aunque insistan en que no), mientras que en la
República querían
enseñarte.
Tantos cambios legislativos y de los
ciclos de los alumnos, no están más que
condicionados por intereses políticos.
Cambian en función del Gobierno que esté, cambian
los libros de texto y llegas
a pensar que lo que hacen es condicionar la educación del
niño. Y con eso
condicionan el resto.
Educación
para la
Ciudadanía,
que a priori parece una asignatura
espectacular, en algunas
comunidades no está implantada del todo. Las asignaturas de
Historia, en según
qué Comunidad te explican la historia suya y no la del resto
(o minimizada
respecto de la de esa Comunidad). Esto hace pensar en una
situación inversa: no
es un “todo” que tiene
“partes”, sino una “parte” que
a lo mejor tiene algo
cerca.
¿Qué
opinas de la cuestión de la
religión en la Escuela?
Es que no sé ni por
qué nos cuestionamos
estas cosas. Estamos en un país aconfesional y hace unos
días Izquierda Unida
hizo una propuesta de quitar los símbolos
católicos cuando juran los cargos
públicos y el PSOE votó que no. Es que no
tendría ni que hacerse la
proposición. Es que no tendrían que estar.
Pero no porque a mí me
caigan bien o me
caigan mal los símbolos eclesiásticos y yo no
esté cercana de la iglesia, sino
porque legislativamente no tienen que existir. Que tú en tu
casa quieres tener
tres cristos y dos vírgenes, pues estupendo, pero que
estemos hablando de esto
a estas alturas… O que Rouco haga unas declaraciones y eso
condicione…
Este último libro
se trata también la
cuestión del condicionamiento de los niños en la
educación.
En este caso totalmente. Las
teorías
eugenésicas que abarcaban la educación eran muy
típicas de los años ’20 y
principios de los ’30. No tiene relación con lo
que hablábamos, porque eran
teorías científicas más o menos
aplicables y mejor o peor resueltas tanto en
psiquiatría, como en sociología y
pedagogía, que cada uno las aplicaba de un
modo (en el caso de Aurora muy a rajatabla).
Lo de ahora es distinto: consiste en
que,
si usted ha nacido, por ejemplo en el Valle del Jerte, piense que es lo
único
bueno de la Península
Ibérica.
Y para ello le cuento la historia del Valle y todo lo de su entorno
irá
condicionado por la historia de su pueblo. Y esto no es así
en ningún caso,
formas parte de un todo.
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IMÁGENES Y DATOS RELACIONADOS |
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Carmen Domingo Soriano
(Barcelona, 1970) es escritora. Se licenció en la Universidad
de
Barcelona en la Licenciatura de
Filología Hispánica, tras lo cual se
dedicó a
la investigación en la Universidad
de Ian Choc, en Casablanca. Ha escrito varios
libros Guía
Inútil de Internet
(RBA, 2001), No
te quedes
off line (Montena, 2003), Cada
oveja con su pareja
(Urano, 2003) y Los
Flores. Artistas
de ley familia de raza (MR, 2003). Cocina
japonesa para
occidentales (Océano 2005). Los
secretos de alcoba de las
gueishas (Océano 2007). Con
voz y voto. Mujer y política en España entre 1931
y 1945 (Lumen, 2004) ). Nosotras
también hicimos la
guerra (2006). También participa en la obra Rojo,
amarillo, morado.
Cuentos republicanos (mr Astarté 2007), y Coser
y cantar
(Lumen 2007).
Acaba de publicar Mi
querida hija Hildegart (Destino 2008).
Además colabora
habitualmente con varios medios de comunicación (prensa
escrita y radiofónica)
y tiene un blog donde, desde febrero de 2004, muestra en forma de
artículos de
opinión, su visión política de nuestra
actualidad
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