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Manuela Temporelli (I): “Nuestra calidad de vida necesita que mujeres y niños trabajen de esclavos en el tercer mundo” - LaRepúblicaCultural.es - Revista Digital

Recientemente ha publicado uno de sus poemarios titulado “Un ala rota”, que sigue a un libro de poemas titulado “Lluvia en junio” y decenas de poemas sueltos en revistas especializadas. “El atentado del 11-M y la reacción de la ciudadanía saliendo a la calle a pedir la verdad, ha hecho que la derecha se quite la máscara y se nos muestre como quienes son: los cachorros y herederos del franquismo, no hay más que ver lo difícil que ha sido aprobar la Ley de Memoria Histórica, donde, por otro lado, hemos tenido que volver a ceder para conseguir un amplio apoyo”.

Manuela Temporelli (I): “Nuestra calidad de vida necesita que mujeres y niños trabajen de esclavos en el tercer mundo”

Entrevista a la poeta y coordinadora de la Tertulia Poética Indio Juan

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Manuela Temporelli
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Manuela Temporelli

Manuela Temporelli presenta una actuación en la Fiesta del PCE 2007.
Foto: Julio Castro.

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Manuela Temporelli

Manuela Temporelli durante la entrevista en su despacho del Ateneo 1º de Mayo.
Foto: Julio Castro.

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Julio Castro - La República Cultural

Madrileño-manchega (o al revés) Manuela Temporelli Montiel, nacida en el ’56, criada en Alcázar de San Juan, en duras épocas y sin muchas facilidades, es poetisa de nuestro tiempo, que comenzó a escribir en su adolescencia. Recientemente ha publicado uno de sus poemarios titulado “Un ala rota”, que sigue a un libro de poemas titulado “Lluvia en junio” y decenas de poemas sueltos en revistas especializadas pero además fue socia fundadora del Colectivo Helicón de Poesía, de la Asociación de Escritores “La Buena Letra”, y dirige desde hace años la tertulia poética Indio Juan, en cuya creación colaboró y que puso en marcha desde el Ateneo Cultural 1º de Mayo, del sindicato Comisiones Obreras, junto al hoy desaparecido Indio Juan.

Mujer comprometida y ciertamente convencida de sus ideas, expone claramente su pensamiento sin ambages ni medias tintas siempre que se le pregunte y, en todo caso, ejerce su pensamiento y lo deja patente a quien quiera comprenderlo en su poesía. Podrá parecer pesimista en sus textos, que narra con su nostalgia y desde el corazón, pero la realidad se resume en su reflejo de aquellos y de estos tiempos que para muchos de nosotros no alcanzaron lo que debía ser: lo que esperábamos que fuesen. Tiempos que para muchos costó remontar en una escalada de vida por intentar mejorar la propia y la de todos, pero también un tiempo y unas vivencias de nuestro país que muchos se encargaron de intentar enterrar para que no fuesen recordados. Manuela es una mujer con mucho que contar, aunque modestamente se pregunte “si servirá para algo” lo que dice. Pero además es una mujer con mucho hecho y por hacer desde su tertulia, desde sus letras y su entorno, desde el que no parece rendirse ni cansarse.

Esta es la primera de dos partes, de la entrevista realizada en diciembre, en la que se recogen sus opiniones desde los orígenes hasta la transición pasando por una visión desde algunos de los poemas más descriptivos de su reciente poemario “Un ala rota”.

 

¿Qué conduce a una joven manchega a dedicarse a la poesía?

Yo nací en Madrid, aunque me considero manchega, porque a los dos meses me llevaron para allá. No creo que el sitio de origen influya, es “qué induce a la persona”. A mí me lleva a la poesía una necesidad vital: la única manera que he encontrado de poder hacerme preguntas sin castigarme y de poder ir contestándolas. Creo que he encontrado muchas respuestas en la poesía. Supongo que mi poesía es fruto de un conflicto. Creo que el acto creador únicamente puede nacer del conflicto.

La escritura es la única posibilidad que tengo de comunicación. Es algo vital.

¿Cómo sienta ser la primera en publicar este poemario “Un ala rota” en los libretos que publica la segunda temporada de Poeta de Cabra?

Ha sido un honor, conozco a Aureliano y a Sonia desde hace ya catorce años. Sé como son con sus proyectos. Sonia es una mujer de una imaginación y un potencial de trabajo increíbles y sé la ilusión que pone en todo lo que hace. La intención era comenzar con un poeta de más renombre, pero ninguno veía claro el proyecto y relegaban publicar sus textos a posteriores números. Lo entendimos, nosotros mismos no sabemos qué acogida va a tener ni el formato ni la propuesta en sí, Ahora creo que empezamos a ver posibilidades. Bien, el caso es que les ofrecí uno de los poemarios que tenía terminado, lo que me sorprendió fue que ellos no creían que yo les cediera un poemario, cuando para mí era un honor.

El proyecto de Poeta de Cabra pretende prestar un espacio para las voces de los jóvenes poetas, fundamentalmente, y de las voces de la gente que se reúne en tertulias, en grupos y que difícilmente acceden a las grandes publicaciones (hablar de grandes y poesía parece una contradicción, pero hay algunas de mucho prestigio y les cuesta llegar a ellas). Tanto las revistas como los libretos tienen una gran calidad en los textos, así que creemos que cumplirá la finalidad que queremos: que sea la voz para toda esa gente y que además sean buenos textos. Queremos que, aunque sea un formato de andar por casa, seduzca a la gente cuando lo compre.

Este poemario es ciertamente nostálgico y cuenta sentimientos muy personales como un repaso de tu vida ¿consideras que tu visión del pasado como poeta es pesimista?

No creo que sea nostálgico, en el sentido de recordar un periodo al que me gustaría volver. No, para nada quiero volver allí. Es difícil diferenciar donde está el poeta y donde Manuela, mi poesía siempre es muy personal, siento que siempre escribo sobre mí, no sé si es bueno o malo, simplemente es mi forma de estar y de comunicarme. Mi pasado, mi infancia no fue feliz, por eso creo que mi forma de plasmarlo en este libro es realista, yo lo recuerdo así, yo me duelo de mi vida así. Es un libro de regreso a la infancia para seguir creciendo; crecer siempre es difícil y en mi caso traumático.

En textos como “El patio” hay una descripción que sintetiza con gran precisión y en pocas palabras la vida doméstica rural de hace casi medio siglo ¿qué ha cambiado para ti en ese medio, aparte de las personas de tu entorno?

Concretamente, en el patio ha cambiado todo. Cuando al cabo de los años volví, -era el año ‘93- me recorrí el pueblo y los espacios de mi infancia. Me encontré, al llegar a la puerta de lo que había sido mi casa, que ya no era mi casa, sino un bloque de pisos. Había sido un patio de vecinos, que era también corral y alrededor estaban las casas, una “casa manchega”, vaya.

Alcázar de San Juan, España, ha cambiado mucho, por suerte, en los últimos 30 años. El progreso debe ser bueno para la humanidad y los pueblos, aunque no siempre sea así. Claro que hay una mirada romántica al pasado, pero hoy las casas son de mejor calidad; los trabajos, incluso en el campo, no requieren de tanto sacrificio; las conquistas sociales se manifiestan en un mejor bienestar y eso es bueno. El medio rural ha cambiado mucho, fundamentalmente por la mecanización de los trabajos, aunque creo que sigue habiendo una deuda grande con el campesinado. La ayudas europeas resuelven ciertas deficiencias, pero a la vez siguen aprovechándose de ellas los grandes propietarios. En la comarca en la que se enmarca el poemario sigue siendo grave la sobreexplotación de los acuíferos, aunque creo que las nuevas políticas tanto nacionales como de la Junta de Comunidades sabrán dar respuesta a este gran problema. La vida en los pueblos no tiene nada que envidiar a la vida en las grandes capitales, los ayuntamientos democráticos supieron dotarles de espacios y programas culturales, sociales, de bienestar en definitiva. Los medios de comunicación llegan a todas partes y esto hace que se democratice la vida y los recursos.

¿Qué nos queda de aquella lucha por las libertades hasta los ’80?

Nos queda seguir luchando, porque en España vivimos bastante mejor que antes, con unas libertades bastante amplias. Hay cosas que todavía son susceptibles de muchísimas mejoras, pero no podemos verlo como una cosa individual de qué es lo que pasa en España o en Europa. Si no somos concientes de que seguimos creciendo a costa de los más pobres (es decir, de Asia y de África), no servirá de nada por muchas comodidades que tengamos en nuestras casas, porque el mundo seguirá estando a punto de estallar en cualquier momento. Y es lógico.

Mientras no entendamos que para que nuestros hijos tengan un ordenador por alumno en el colegio es necesario que no existan escuelas en África, mientras no entendamos que para seguir con nuestra calidad de vida es necesario que mujeres y niños trabajen como esclavos en los denominados “países del tercer mundo”, mientras no queramos entender todo esto la lucha ha de continuar. Con el problema del calentamiento del planeta, nos dicen: es imposible que todos los pueblos puedan crecer como el primer mundo porque el Planeta no puede con ese nivel de desarrollo. De acuerdo, entonces renunciemos a crecer como lo estamos haciendo y marquemos la línea de crecimiento para todos por igual. ¿Quién está dispuesto a esto? No es fácil, pero por lo menos no echemos la culpa a los inmigrantes

Volviendo a tu poemario, en cuanto a “El viaje” y “El regreso”, otros dos poemas de la última publicación ¿realmente se crece tanto como para olvidar los sueños de ayer?

Sí, en mi caso sí. Pero no sé si esto es crecer, parafraseando a Picasso: hay que tener 90 años para aprender a pintar como un niño. A lo mejor resulta que no estamos creciendo sino decreciendo, porque, quizá, es cuando somos niños cuando somos grandes, cuando cualquier sueño nos parece posible. Quizá crecer sea eso: soñar y creer que todo es posible.

En mi caso, siento que he sido una persona que ha tenido que renunciar mucho y a deshora, quiero decir, muy pronto y antes de llegar a esas edades en que se tiene que renunciar.

¿Crees que en nuestro país la supuesta transición acabó con los sueños?

De mucha gente, sí. Incluso de los que más conscientemente apostábamos y apoyábamos las propuestas (te hablo desde el PCE). Yo que soy una militante que siempre he apoyado a Santiago Carrillo, al que sigo admirando y queriendo muchísimo, y que estoy convencida de que las cosas que proponía el partido y lo que se hizo era lo que se tenía que hacer, tengo que decir, sin embargo que, la transición, nuevamente, se hace a costa de abandonar los sueños. Y no solamente los sueños, sino la necesidad de justicia del mismo bando que había perdido en el ’39. Y ese mismo bando somos los que en la transición decidimos comérnoslo con patatas. Creo que sí, que más que muchos otros. La transición ha acabado con muchos sueños, por contra, hemos conseguido subirnos al tren de la sociedad del bienestar; pero creo que aún no somos conscientes del precio que hemos y estamos pagando. Claro que contra Franco se luchaba mejor, ahora es más difícil…

Esta última legislatura, y especialmente el atentado del 11-M y la reacción de la ciudadanía saliendo a la calle a pedir la verdad, ha hecho que la derecha se quite la máscara y se nos muestre como quienes son: los cachorros y herederos del franquismo, no hay más que ver lo difícil que ha sido aprobar la Ley de Memoria Histórica, donde, por otro lado, hemos tenido que volver a ceder para conseguir un amplio apoyo. Y no digo que sea malo conseguir consenso. Digo que no se puede estar renunciado siempre. Puede parecer una pequeñez, pero, por ejemplo, la solución que han encontrado para mantener el monumento de la Cruz de los Caídos, me parece una aberración y un insulto. Ese monumento debe ser demolido, no tiene valor arquitectónico, es horrendo y no me vale la salida que se le ha dado. Lo justo, lo ético, lo que merecemos es que desaparezca

Hay que ver lo cínicos que somos. Nos alegramos de que tiren y arrastren las estatuas Sadam Husein, pero en España para retirar y guardar en un museo una estatua de Franco tuvo que hacerse con nocturnidad y sigilo. Estoy de acuerdo en que los pueblos retiren los monumentos de los dictadores, pero el pueblo español también se merece poder derribar una estatua o una cruz por la afrenta que representa.

FORO DEL ARTÍCULO
Opiniones publicadas: 2
  1. El Miércoles 10 de septiembre de 2008, a las 02:23

    [122] gladys dijo:

    Manuela Temporelli (I): “Nuestra calidad de vida necesita que mujeres y niños trabajen de esclavos en el tercer mundo”

    Hola,soy de Argentina, Temporelli es mi apellido,quisiera saber tus origenes,un abrazo,Gladys

  1. El Miércoles 13 de enero de 2010, a las 15:52

    [457] Mª Elena dijo:

    Manuela Temporelli (I): “Nuestra calidad de vida necesita que mujeres y niños trabajen de esclavos en el tercer mundo”

    Hola Manoli, me gustaria saber de ti , no se si te acordaras de mi , soy Elena tu antigua cuñada , estoy vivendo en Sevilla y me alegro como te va ahora la vida . Yo también estoy ahora en una etapa de mi vida muy buena

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