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Un extenso grupo de músicos y artistas admiradores y amigos de Pablo Guerrero se reúnen en la Sala Galileo Galilei de Madrid, para celebrar un homenaje al poeta y cantautor extremeño.
Pablo Guerrero, el poeta del agua y de los sueños sencillos, como él mismo se define, lleva más de 35 años dedicándose a la artesanía de hacer canciones, para él y para otros artistas, desde Luz Casal a Pasión Vega.
Pero su carrera ha quedado marcada por aquel estribillo “tiene que llover, tiene que llover, a cántaros” con el que dio voz a los deseos de cambio de la sociedad española tras la represión propia de la dictadura franquista.
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