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Publicado el Lunes 5 de mayo de 2008, a las 00:00
Modigliani realiza esta obra en Cangenes, próximo a Niza. Su paleta se aclara, los colores de este retrato son los más pálidos de toda la sala. Resulta tremendamente atractivo la evidente presencia de Cézanne en ese cuadro. La pincelada, el volumen, los acabados, una línea menos marcada que en el resto de sus retratos, nos lleva a pensar en esta influencia.
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